La mujer salió a exigir el pago de una deuda en Orica. Horas después apareció muerta y tres personas quedaron vinculadas al crimen.
Florida Bernarda Ramírez Bejarano salió de su casa con la intención de recuperar un dinero que le debían.
Pero esa diligencia se convirtió en el último capítulo de su vida. La mujer de 40 años desapareció el sábado 28 de febrero de 2026 en la aldea Joya del Quebracho, municipio de Orica, Francisco Morazán.
Al día siguiente, sus familiares encontraron su cuerpo detrás de un kínder de la comunidad.
Lo que comenzó como una búsqueda desesperada reveló una historia que, según las investigaciones, tuvo como origen una deuda económica pendiente.
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Florida Ramírez salió a cobrar un dinero que había prestado
Las investigaciones de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) establecen que Florida salió de su vivienda para visitar una casa donde presuntamente prestó dinero.
Su objetivo era exigir el pago de la deuda y de acuerdo con el expediente policial, la conversación terminó en violencia.
Los investigadores sostienen que las personas involucradas reaccionaron de forma agresiva ante el reclamo y la atacaron con un machete.
Las heridas provocaron su muerte y horas después, cuando sus familiares comenzaron a preocuparse por su ausencia, inició una búsqueda que terminó con el peor desenlace.
Hallaron el cuerpo en Orica
La mañana del domingo 1 de marzo de 2026, familiares localizaron el cadáver de Florida en un sector cercano a un kínder de la comunidad.
El hallazgo conmocionó a los habitantes de Joya del Quebracho y según la investigación, el cuerpo lo trasladaron en la madrugada hasta ese lugar.
Las autoridades también manejan la hipótesis de que los responsables intentaron eliminar evidencias relacionadas con el crimen.
La escena marcó el inicio formal de las pesquisas policiales para identificar a los responsables.
La investigación apuntó a una deuda como móvil del crimen
Con el paso de las horas, los investigadores comenzaron a reconstruir los movimientos de la víctima antes de su muerte.
Las diligencias permitieron establecer que Florida llegó a esa casa a reclamar un dinero que prestó tiempo atrás.
La principal línea de investigación señala que el homicidio ocurrió precisamente durante ese reclamo.
El expediente policial también indica que, tras el asesinato, los involucrados trasladaron el cuerpo a un solar baldío con la intención de incinerarlo y borrar rastros que pudieran comprometerlos.
Sin embargo, el cadáver lo localizaron antes de que ese intento lograra ocultar completamente lo ocurrido.

Dos hermanos fueron capturados horas después del hallazgo
La respuesta policial llegó con rapidez y en menos de 24 horas después de que el cuerpo fuera encontrado, en allanamientos en la zona capturaron a dos hermanos de 34 y 44 años, considerados sospechosos del crimen.
Durante las operaciones, los investigadores decomisaron prendas con aparentes manchas de sangre y un machete que se supone se usó en el ataque.
Ambos fueron enfrentun proceso judicial por el delito de homicidio mientras las investigaciones continuaban.
La captura de los dos hombres parecía cerrar el círculo de responsables, pero el caso aún tenía otra pieza pendiente.

Una tercera implicada fue detenida meses después
Meses después del crimen, las autoridades capturaron a una mujer de 38 años en la colonia Torocagua de Comayagüela.
Había una orden de captura emitida el 6 de marzo de 2026 por un Juzgado Penal de Tegucigalpa que la vincula con el asesinato de Florida Ramírez.
Con esa detención, el número de implicados por el caso ascendió a tres, antes de ser puesta a disposición judicial, la mujer rechazó cualquier participación en los hechos.
“Me están echando la culpa a mí y no fui yo. Me siento limpia y con la cara en alto. Ese día que ella estaba muerta, yo me vine de ahí. No fui yo”, declaró ante medios de comunicación.
Un proceso que avanza
Mientras la justicia determina el grado de responsabilidad de cada uno de los acusados, la muerte de Florida Ramírez se recuerda en Orica como una tragedia que comenzó con un cobro pendiente.
La mujer salió de casa para recuperar un dinero que consideró suyo, pero nunca regresó.
Un día después apareció sin vida detrás de un kínder, y una deuda se convirtió en una investigación por homicidio que hoy mantiene a tres personas bajo señalamiento judicial.
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