El próximo jueves 12 de febrero, un tribunal leerá el fallo contra el exdirector policial Ricardo Ramírez del Cid y su esposa, por lavado de activos.
El jueves 12 de febrero, a partir de la 1:30 de la tarde, la Sala II del Tribunal de Sentencia en materia de corrupción leerá el fallo contra Ricardo Ramírez del Cid y su esposa, Thelma Carmina Umaña Powell.
No será una audiencia cualquiera. Será el cierre de un proceso que se extendió por más de una década y que se convirtió en símbolo del intento del Estado por llevar ante la justicia a figuras que durante años ocuparon posiciones de poder.
Ese día, el tribunal decidirá si los argumentos del Ministerio Público fueron suficientes para probar el delito de lavado de activos o si los acusados logran sostener su versión de inocencia.
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Ramírez Del Cid y los millones bajo la lupa
Según la acusación fiscal, entre 2007 y 2016, Ramírez del Cid realizó movimientos financieros por más de 47 millones de lempiras. De ese monto, al menos 36 millones no pudieron ser justificados con ingresos legales.
En el caso de su esposa, los investigadores detectaron más de dos millones de lempiras sin respaldo documental suficiente.
Durante el juicio, peritos financieros expusieron depósitos, transferencias, compras y operaciones que, según la Fiscalía, no guardaron relación con el salario ni con las actividades formales del exfuncionario.
Para el Ministerio Público, estos movimientos revelaban un patrón diseñado para ocultar el origen del dinero. Para la defensa, eran producto de negocios lícitos y mal interpretados por los investigadores.
Ramírez del Cid: “Yo no he cometido ningún delito”
Durante el juicio oral, Ramírez del Cid tomó la palabra. Frente a los jueces, expresó su inconformidad con la investigación y cuestionó el trabajo del Ministerio Público.
Aseguró que, tras dejar el cargo, se dedicó a sus actividades personales y empresariales, y que los recursos cuestionados provenían de fuentes legales.
En uno de los momentos más recordados de su declaración, afirmó: “Yo como no he cometido ningún delito, yo digo que el agua corra”.
También sostuvo que el proceso afectó profundamente a su familia y que se sentía víctima de una persecución injusta.

El papel del Tribunal Superior de Cuentas
Uno de los ejes centrales del debate fue el peso de las investigaciones realizadas por el Tribunal Superior de Cuentas (TSC).
Ramírez del Cid aseguró que esta institución lo investigó exhaustivamente por enriquecimiento ilícito, revisando su patrimonio “hasta las cucharas”, sin encontrar irregularidades penales.
Según su versión, el Ministerio Público ignoró esos informes y construyó su acusación sin tomarlos en cuenta.
Los fiscales respondieron que las auditorías del TSC tienen carácter administrativo y que no sustituyen una investigación penal cuando existen indicios de lavado de dinero.
La antesala del fallo
Con el juicio oral concluido y las conclusiones presentadas, el expediente quedó en manos del tribunal. Durante meses, los magistrados analizaron testimonios, informes bancarios, peritajes, alegatos de la Fiscalía y argumentos de la defensa.
Ahora, solo resta conocer su valoración final. La lectura del fallo pondrá fin a una etapa judicial, pero también abrirá un nuevo capítulo en el debate sobre la lucha contra la corrupción.
En la sala donde se leerá la sentencia no estará únicamente un exdirector policial. Estará también el peso de una sociedad que exige transparencia, verdad y consecuencias.
Cuando los jueces pronuncien su fallo, se cerrará un capítulo judicial. Pero quedará abierta una pregunta que sigue marcando al país: si Honduras aprendió finalmente, a vigilar a quienes alguna vez parecieron estar por encima de la ley.
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