
La sanción de un decreto electoral sin quórum abrió una batalla institucional que agrava el debate político y pone bajo presión la transición democrática.
Honduras entró en una batalla institucional abierta. Las decisiones del Congreso Nacional, la sanción presidencial de un decreto que ordena un nuevo escrutinio electoral y el desconocimiento de la declaratoria del Consejo Nacional Electoral (CNE) colocan al país en una disputa entre poderes que va más allá de un conflicto legal.
Se trata de quién tiene la última palabra sobre el futuro político y la transición democrática.
La publicación en el diario oficial La Gaceta de ese decreto, apenas 24 horas después de una cuestionada sesión legislativa, profundizó la incertidumbre.
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La batalla institucional que eleva la confrotación
El diputado liberal Marlon Lara calificó la actuación del Congreso presidido por Luis Redondo como un acto constitutivo del delito de traición a la patria.
A su juicio, los diputados que participaron en la sesión incurrieron en un delito que no prescribe.
“Si las autoridades no proceden ahora, estos hechos deberán ser juzgados en el futuro”, advirtió Lara, quien acusó al oficialismo de actuar de manera desesperada, sin legalidad y con el objetivo de generar confusión en la población.
El legislador alertó que estas acciones buscan aferrarse al poder pese al rechazo político, y llamó a la oposición a defender la democracia y el respeto a la transición.
Juristas advierten ilegalidad y un mensaje peligroso
Desde el ámbito legal, el abogado penalista Félix Ávila sostuvo que la sesión extraordinaria carece de toda legalidad, al no contar con la comparecencia suficiente de parlamentarios.
Afirmó que el Congreso no tiene legitimidad constitucional para actuar en asuntos electorales.
Ávila advirtió que la publicación del decreto en La Gaceta es especialmente peligrosa, ya que envía un mensaje de legitimidad institucional a un acto que, en esencia, carece de sustento legal.
Para el jurista, se trata de un intento desesperado por mantener control político en medio del cambio de poder.
Señalamientos al Ejecutivo y el rol de las Fuerzas Armadas
La diputada Maribel Espinoza consideró que la publicación del decreto evidencia la comisión de delitos tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo. Señaló que se trata de un desafío abierto al orden constitucional.
No obstante, destacó el posicionamiento de las Fuerzas Armadas como garantes de la alternancia en el poder y su reconocimiento de la declaratoria del CNE.
Según Espinoza, la institución castrense resguardará el material electoral y no lo entregará a terceros.
“Haga lo que haga Luis Redondo y Xiomara Castro, la toma de posesión de diputados, alcaldes y del próximo presidente está garantizada”, afirmó.
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Una confrontación que define el rumbo de Honduras
La sanción presidencial del decreto y su publicación oficial no desactivaron el conflicto.
Por el contrario, profundizaron la batalla institucional, alimentando un clima de desconfianza, acusaciones cruzadas y choque entre poderes del Estado.
Mientras el oficialismo insiste en el escrutinio total, la oposición y expertos legales advierten que Honduras atraviesa un momento crítico, en el que las reglas electorales y constitucionales están siendo puestas a prueba.
Honduras no enfrenta solo un debate jurídico ni una pugna política más. Vive una confrontación que pone en juego la solidez de sus instituciones y el respeto a la transición democrática.
En medio de decretos cuestionados, acusaciones penales y llamados a la Fuerzas Armadas, la pregunta sigue marcando el pulso del país: ¿quién define el futuro político cuando los poderes del Estado entran en colisión?
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