
Según expertos, el juicio podría exponer responsabilidades individuales de hondureños que habrían colaborado con el Cartel de Los Soles.
El proceso judicial que se sigue en la Corte del Distrito Sur de Nueva York contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores amplía su foco más allá de Caracas.
El requerimiento fiscal sostiene que, durante años, Honduras se utilizó como territorio de tránsito en rutas de narcotráfico hacia Estados Unidos.
Para los expertos, este señalamiento no implica una acusación al país, pero sí coloca a hondureños específicos bajo escrutinio judicial.
La atención -explican- se centra en responsabilidades individuales: quiénes facilitaron, permitieron o se beneficiaron de esas rutas, y bajo qué condiciones.
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Maduro: las consecuencias que no son para el país, sino para personas
Abogados penalistas consultados insisten en una precisión clave: el proceso no juzga a Honduras como Estado.
Las consecuencias, de existir, recaerían sobre hondureños señalados de forma concreta en el expediente.
El abogado Félix Ávila lo resume así: “Ahora, las personas que pudieran haber colaborado, siendo quizás miembros de los gobiernos, lógicamente podrían tener consecuencias”.
La advertencia apunta al principio de responsabilidad personal que rige en este tipo de procesos internacionales.
¿Qué perfiles de hondureños podrían aparecer?
Para la abogada Marcela Caro, el alcance del expediente no se limita a un solo sector. “En los incisos 18 y 19 de este expediente citan literalmente al pueblo de Honduras, con los cómplices políticos que hay; no solo políticos, también hay gente ligada con las Fuerzas Armadas y la policía”, señaló.
Su lectura no adelanta culpabilidades, pero sí anticipa que el juicio podría mencionar a hondureños de distintos ámbitos si los elementos probatorios lo sostienen.
El expediente fiscal y la ruta que toca a Honduras
La acusación describe una estructura que habría coordinado envíos de cocaína desde Venezuela, con apoyo de organizaciones armadas y redes criminales.
En ese entramado se menciona al Cartel de los Soles y a las FARC como actores clave en la logística regional.
Uno de los puntos más sensibles del documento es el registro de vuelos no autorizados. En 2010 -detalla la Fiscalía- alrededor de 75 aeronaves habrían ingresado al espacio aéreo hondureño sin control, presuntamente vinculadas al transporte de cocaína.
Ese patrón -sostienen los fiscales- refuerza la tesis de que Honduras funcionó como puente en una ruta aérea sostenida en el tiempo.
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Un proceso en curso y un país atento al desenlace
El caso continuará bajo estricta supervisión judicial en Nueva York. Con cada audiencia, el expediente puede ampliarse y revelar nuevas conexiones.
Para Honduras, el juicio es una señal de alerta: no hay acusación colectiva, pero el pasado como país de tránsito vuelve a escena.
El desenlace aún está por escribirse. Lo que sí es claro -según expertos- es que cuando la justicia internacional avanza, los focos se encienden sobre nombres propios. Y para algunos hondureños, la lupa ya está puesta.