
Analistas subrayaron la importancia de la unidad nacional y el cese de la confrontación para enfrentar desafíos críticos en economía, seguridad y desarrollo humano.
El inicio del año 2026 marca un punto de inflexión para Honduras tras un proceso electoral complejo que culminó con la victoria de Nasry “Tito” Asfura. Expertos claman por políticas claras, unidad y lucha anticorrupción en Honduras, entre otros pedidos para el año que recién empieza.
En el foro Frente a Frente de Canal 5, un panel de expertos coincidió en que, tras superar la incertidumbre y el estrés de diciembre, el país entra en una etapa de renovación democrática que exige pasar de la retórica a la acción inmediata.
Los invitados subrayaron la importancia de la unidad nacional y el cese de la confrontación para enfrentar desafíos críticos en economía, seguridad y desarrollo humano.
El consenso general apunta a un “prudente optimismo” respaldado por la comunidad internacional, condicionado a que la nueva administración ejecute reformas estructurales, garantice la seguridad jurídica y conforme un gabinete técnico capaz de implementar un plan de nación coherente que trascienda los intereses partidarios.
Reformas, producción y diálogo nacional para el rescate de Honduras
El analista y exdiputado por el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (Pinu-SD), Olban Valladares, inició su intervención destacando que, a pesar de las voces que buscan enturbiar el ambiente, existe una opinión mundial favorable que avala el proceso electoral hondureño y está dispuesta a fortalecer los programas de apoyo.
Valladares enfatizó que el éxito del nuevo gobierno dependerá de su capacidad para enfocarse en el desarrollo humano y no solo en la infraestructura física.
Sobre la situación actual y la mentalidad necesaria para el cambio, expresó lo siguiente de forma directa:
“No debemos irnos de boca en el sentido de que todo está resuelto. Hay demasiadas personas que todavía están con el ánimo de provocar problemas, de enturbiar las aguas, contrario a la opinión mundial que ya avala el proceso y nos está augurando éxitos”, indicó Valladares.
Añadió que “el problema en Honduras es que tenemos a un paciente grave con una infección fuerte y tenemos el antibiótico con la jeringa en la mesa, pero no lo aplicamos porque estamos pensando en otras cosas”.
Explicó que la función verdadera de un mandatario es el desarrollo humano de su población. “De nada nos sirve tener las mejores carreteras si no generamos empleos dignos”, ejemplificó.
“Ojalá este gobierno entienda que es la oportunidad para instaurar la ‘capacitocracia’, profesionalizando el gabinete con personas que entiendan qué se necesita para el desarrollo real y no para repartir chambas políticas”, concluyó.
Crecimiento económico en el nuevo gobierno
Por su parte, Dante Mossi, expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), señaló que Honduras debe aspirar a un crecimiento económico superior al 6 %, superando el estancamiento actual del 3.5 % o 4 %.
Mossi detalló una lista de urgencias legislativas que incluyen la derogación del decreto de la tasa de seguridad, por ser un foco de falta de transparencia, y la revisión de la ley del sector eléctrico.
Asimismo, destacó la importancia de retomar proyectos de infraestructura estratégica como las represas Morolica y El Tablón para mitigar inundaciones y proveer riego.
Indirectamente, Mossi advirtió que las reformas estructurales deben hacerse en el primer año de gestión o corren el riesgo de no ejecutarse nunca por el desgaste político.
Por su parte, el economista Julio Raudales aportó una visión académica y técnica, argumentando que la economía solo podrá mejorar si primero se resuelven los problemas políticos y de gobernanza.
Raudales criticó la obsolescencia del servicio civil y la politización de los organismos electorales, sugiriendo que la “ciudadanización” de los procesos es una deuda pendiente.
Sobre la necesidad de un mercado laboral moderno, manifestó de manera directa que “es crucial entender que no se puede desarrollar un país con el potencial de Honduras si no se tiene un mercado laboral flexible”.
Agregó que la derogación de la Ley de Empleo por Hora “ha sido un retroceso que cierra oportunidades a jóvenes y mujeres que necesitan estudiar o cuidar a sus hijos mientras trabajan”.
El también rector de la Universidad José Cecilio del Valle, aseveró que “como encargado de una universidad, veo cómo ahora estamos trabados para contratar profesores por hora bajo las normativas actuales. No puede haber desarrollo si le cerramos las puertas a quienes podrían trabajar dos o tres horas diarias, como sucede en los países desarrollados”.
El académico dijo que “este gobierno debe poner en primerísimo lugar de su agenda el tema energético y el rescate de las empresas públicas que, a excepción de la (Empresa Nacional) Portuaria, están prácticamente quebradas y dependen de subsidios estatales”.
Finalmente, Daniel Fortín, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), insistió en que el principal problema para quienes tienen empleo es la incertidumbre, mientras que para el resto es la falta de oportunidades laborales.
Fortín hizo un llamado a establecer un diálogo público-privado permanente y estructurado que no ha existido en años.
En su análisis, subrayó que Honduras no puede seguir gobernándose “al garete”, sino que requiere un plan con metas a corto, mediano y largo plazo que sea respetado incluso por la oposición.
El dirigente empresarial enfatizó que la paz y la certidumbre son los pilares básicos para atraer la inversión y detener la pérdida de empleos en sectores clave como la construcción y la maquila.
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