Le cerraron una ruta de coca; abrió otra y siguió moviendo toneladas

Estados Unidos condenó al hondureño Rosbin Duarte Elvir por liderar una red que movió cocaína desde Colombia hacia Norteamérica.

Para cuando las autoridades lograron alcanzarlo, Rosbin Leonardo Duarte Elvir ya había aprendido una de las reglas más antiguas del narcotráfico: cuando una ruta de la coca cae, se busca otra.

Según la justicia de Estados Unidos, el hondureño no era un simple transportista dentro de una cadena criminal.

Era parte de la estructura que mantuvo vivo un corredor de cocaína que comenzó en Colombia, cruzó el Caribe, tocó Centroamérica y alimentó el mercado estadounidense.

Ese corredor recibió golpes, sufrió decomisos y quedó bajo la mira de las autoridades. Pero lejos de abandonarlo, Duarte Elvir y sus socios decidieron volver a ponerlo en marcha. La apuesta terminó costándole 17 años y seis meses de prisión.

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Coca y una ruta que unió Colombia, Centroamérica y Estados Unidos

De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Duarte Elvir lideró una organización criminal transnacional dedicada al tráfico de cocaína desde Colombia hacia territorio estadounidense.

La operación comenzó en Cali. La coca la escondían en cajas de fruta y la trasladaba vía aérea hacia la isla de San Andrés, un punto estratégico en el Caribe colombiano.

Desde allí comenzó la etapa más delicada, donde miembros de la organización sacaron la coca de la isla y posteriormente la enviaron por embarcaciones hacia Nicaragua u Honduras.

Después, los cargamentos continuaron por tierra hacia México antes de ingresar a Estados Unidos.

Según la investigación, mediante este sistema la organización movilizó miles de kilogramos de cocaína durante años.

incautación
Las fotos que presentó como evidencia la Fiscalía en el caso del hondureño en la Corte del Estado de Florida.

Un golpe que obligó a cambiar la estrategia

La organización encontró uno de sus mayores obstáculos en 2023, cuando una incautación en el aeropuerto de San Andrés afectó la operación y provocó una interrupción temporal del corredor utilizado por los traficantes.

Para cualquier estructura criminal, perder una ruta significa perder dinero, contactos y capacidad de distribución.

Sin embargo, los investigadores sostienen que Duarte Elvir y otros líderes de la organización no interpretaron el golpe como el final del negocio.

Lo vieron como un problema que debía resolverse. Según la Fiscalía Federal del Distrito Medio de Florida, la organización decidió reactivar el corredor y continuar utilizando la conexión entre Cali, San Andrés y Centroamérica.

La apuesta consistía en volver a poner en movimiento una ruta que ya quedó bajo la atención de las autoridades.

El error que aceleró la caída

La reapertura de la operación se convirtió en el principio del fin y el 7 de mayo de 2024, la organización intentó introducir 540 kilogramos de coca en el aeropuerto de Cali para continuar el recorrido hacia el Caribe.

Esta vez las autoridades colombianas interceptaron el cargamento, esa incautación representó uno de los golpes más importantes contra la estructura.

El papel de la corrupción

Uno de los aspectos más llamativos del caso fue el nivel de apoyo que la organización consiguió dentro de instituciones estatales.

El Departamento de Justicia estadounidense afirmó que no menos de 20 policías colombianos corruptos colaboraron con los traficantes para sacar la cocaína del aeropuerto de San Andrés.

Según las autoridades, esa protección permitía que los cargamentos abandonaran instalaciones aeroportuarias sin despertar sospechas.

Extradición y sentencia

Rosbin Leonardo Duarte Elvir, el hondureño de 43 años, fue extraditado desde Colombia hacia Estados Unidos en marzo de 2025.

El 11 de diciembre de ese mismo año se declaró culpable de conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense.

Meses después, el juez federal William F. Jung, del Distrito Medio de Florida, emitió la sentencia de 17 años y seis meses de prisión.

La condena cerró el proceso judicial, pero también dejó al descubierto el funcionamiento de una organización que mantuvo activa una ruta internacional incluso después de sufrir importantes golpes policiales.

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