
Las escuchas telefónicas, vaciados y extracciones de datos se convirtieron en la evidencia central que llevó a prisión preventiva a dos acusados por el asesinato del aspirante a diputado Óscar Bustillo.
Las escuchas telefónicas no solo registraron conversaciones: trazaron una ruta precisa hacia el crimen. En el caso del asesinato del aspirante a diputado Óscar Bustillo Oseguera, los vaciados y extracciones de datos de teléfonos celulares se transformaron en la prueba clave que permitió a la Fiscalía reconstruir cómo se planificó el ataque y vincular directamente a dos acusados con el homicidio.
Durante la audiencia inicial, la exposición de estos elementos técnicos marcó el rumbo del proceso penal y llevó al juez a dictar prisión preventiva, al considerar que los indicios presentados superan la fase de sospecha y apuntan a una estructura organizada detrás del crimen.
Vaciados y escuchas telefónicas que revelan la planificación
Entre los indicios más relevantes del expediente figuran escuchas telefónicas entre Erlin Margarito Escoto Varela, alias Kotolo, y Aníbal Josué Aguilar, alias El Mecánico.
Según la acusación, en esas conversaciones ambos encausados coordinan acciones relacionadas con el asesinato del aspirante a diputado.
Estos audios fueron incorporados al proceso junto con vaciados y extracciones telefónicas, debidamente acreditados por la Fiscalía durante la audiencia.
Esa prueba forma parte del bloque de evidencia científica que sustenta el auto de formal procesamiento.
El juez de Letras Penal con Competencia Nacional en Materia de Criminalidad Organizada resolvió dictar auto de formal procesamiento con prisión preventiva contra ambos imputados, quienes fueron enviados al centro penal de El Progreso, Yoro.
La medida se impuso por un plazo de hasta dos años, mientras la causa avanza hacia la etapa de juicio oral y público, al considerar que existen suficientes elementos que vinculan a los acusados con el crimen.
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Datos, rastreos y testigos protegidos
Además de las escuchas telefónicas, la Fiscalía presentó análisis de georreferenciación que ubican los teléfonos celulares de los acusados en el lugar del asesinato, a la hora exacta en que ocurrió el ataque contra Óscar Bustillo, el 9 de septiembre de 2025.
Estos indicios técnico-científicos se concatenan con declaraciones de testigos protegidos, identificados en el expediente como Platón 01 y Platón 02, quienes también sitúan a los imputados en la escena del crimen, reforzando la hipótesis acusatoria.
Un crimen que trasciende lo político
Óscar Bustillo Oseguera era ingeniero forestal y candidato a diputado por el Partido Libertad y Refundación (Libre).
Además, laboró en el Instituto de Conservación Forestal (ICF), donde era responsable de la emisión de permisos de explotación forestal en el departamento de Yoro.
De acuerdo con las investigaciones, estructuras criminales habrían exigido al aspirante a diputado facilitar permisos para el aprovechamiento ilegal del bosque.
La negativa de Bustillo, según las indagaciones, provocó la reacción violenta de los líderes de esa estructura, quienes habrían ordenado su asesinato.
Un prófugo y un caso abierto
Por este crimen continúa prófugo Santos Leonel Villafranca, alias Cabuya, identificado por los testigos protegidos como uno de los presuntos autores materiales del asesinato.
Su captura sigue pendiente, mientras las autoridades continúan las diligencias para cerrar el círculo de responsabilidades.
En este caso, las escuchas telefónicas y los vaciados de datos no fueron un complemento, sino el corazón de la investigación.
Los audios, rastreos y registros digitales reconstruyeron un crimen que buscó silenciar a un aspirante a diputado que se negó a ceder ante intereses criminales.
Hoy, esa misma tecnología es la que sostiene la acusación y mantiene viva la exigencia de justicia.
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