Vea algunas fotografías de la impresionante residencia Mar-a-Lago, donde Trump va a recibir a Nasry Asfura.
Este fin de semana, el presidente de Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura, será recibido por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en Mar-a-Lago, una de las residencias más conocidas y exclusivas del país norteamericano, localizada en Palm Beach, Florida.
Mar-a-Lago no es solo una casa lujosa, sino también un resort histórico y un club privado de alto nivel que ha protagonizado eventos sociales, políticos y diplomáticos de primer orden.

El nombre Mar-a-Lago significa ‘del mar al lago’ en español, porque la propiedad se extiende desde la costa del océano Atlántico hasta la laguna de Lake Worth, en una isla barrera de la costa este de Florida.

La mansión fue construida entre 1924 y 1927 por la heredera y filántropa Marjorie Merriweather Post, y se convirtió en un símbolo de la opulencia de la ‘Florida dorada’ de principios del siglo XX.

Desde la década de 1990, el inmueble funciona como Mar-a-Lago Club, un club privado con cuotas muy altas de membresía y acceso restringido, aunque la familia Trump mantiene áreas privadas separadas del club para uso personal.
A cinco minutos en coche se encuentra el mundialmente famoso Trump International Golf Club, en West Palm Beach, un campo de golf de gran prestigio.
Ocupa 7 hectáreas
Según la Enciclopedia Británica, una de las fuentes de referencia general más antiguas y prestigiosas del mundo, Mar-a-Lago ocupa alrededor de 17 acres (casi 7 hectáreas) y cuenta con un edificio principal de estilo Mediterráneo/Revival español que alberga:
- Un gran salón principal de casi 1,800 pies cuadrados con techo de 42 pies de altura
- 58 habitaciones y 33 baños
- Un salón de baile de más de 20,000 pies cuadrados
- Dos piscinas junto al agua, canchas de tenis, jardines, un spa, restaurante y servicios exclusivos para socios
- Un acceso privado a la playa y espacios que combinan la residencia privada con áreas de club
Este entorno ha sido escenario de citas políticas, eventos culturales, galas y reuniones de alto nivel.
Por lo que la elección de Mar-a-Lago como sede para el encuentro entre Trump y el presidente Asfura marca no solo un momento protocolario, sino también un contexto de historia, lujo y relevancia internacional.