El Instituto Nobel noruego aclaró que el Premio Nobel no puede transferirse ni revocarse, tras las declaraciones de María Corina Machado sobre “compartirlo” con Donald Trump.
El Instituto Nobel noruego confirmó este martes que un Premio Nobel no puede transferirse ni revocarse, luego de las declaraciones de la ganadora del Nobel de la Paz 2025, la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, quien afirmó que quería “compartir” el galardón con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Un Premio Nobel no puede ser revocado ni transferido a otros. Una vez que se ha anunciado al laureado o laureados, la decisión es para siempre”, explicó el portavoz del Instituto, Erik Aasheim, en declaraciones a la agencia EFE.
El organismo recordó que, si bien el reconocimiento es intransferible, el uso del dinero del premio queda a discreción exclusiva del laureado.
“En cuanto al dinero del premio, el laureado o laureados son libres de disponer de él de la manera que consideren oportuna”, precisó Aasheim, marcando una diferencia clara entre el carácter simbólico e institucional del Nobel y el destino económico del galardón.
La intención de compartir el premio Nobel
Las aclaraciones surgieron después de que Machado reiterara en una entrevista televisiva su intención de “compartir” el premio con Trump. En declaraciones a Fox News, la líder opositora agradeció al mandatario estadounidense las “valientes acciones” que, según dijo, condujeron a la captura del hasta entonces presidente venezolano Nicolás Maduro.
Machado ya había dedicado el premio a Trump cuando lo recibió oficialmente, y volvió a insistir en esa idea al afirmar que “ciertamente queremos dárselo y compartirlo con él”, aunque reconoció que no ha hablado personalmente con el presidente estadounidense desde que se le otorgó el Nobel, anunciado en octubre.
Fractura entre Machado y Trump
La controversia no se limitó al ámbito institucional del Nobel. De acuerdo con una publicación de The Washington Post, la decisión de Machado de aceptar el galardón —un premio que Trump habría aspirado a recibir— le habría costado el respaldo político del presidente de EE. UU. para encabezar una eventual transición en Venezuela tras la captura de Maduro.
Según el diario estadounidense, fuentes cercanas a la Casa Blanca señalaron que, pese a que Machado dedicó públicamente el Nobel a Trump, el hecho de no rechazar el reconocimiento fue considerado un “pecado imperdonable” por el mandatario, una afrenta que no habría olvidado incluso después de los acontecimientos recientes en Venezuela.
El Instituto Nobel noruego, por su parte, evitó pronunciarse sobre las implicaciones políticas del caso y se limitó a aclarar el marco normativo que rige el premio. La institución subrayó que el Nobel pertenece únicamente a la persona o personas designadas por el Comité Noruego, sin posibilidad de cesión simbólica, legal o institucional.
Mientras tanto, las declaraciones de Machado continúan generando debate tanto en círculos diplomáticos como en la opinión pública internacional, al poner sobre la mesa los límites entre el reconocimiento personal del Nobel y su uso como herramienta de respaldo político.
Con esta postura, el Instituto Nobel noruego busca cerrar cualquier interpretación ambigua y reafirmar una regla histórica: el Premio Nobel no se comparte, no se transfiere y no se revoca, aunque su significado político siga siendo objeto de intensas lecturas y controversias.
