
El arzobispo Miguel Lenihan pide a los partidos políticos sentarse a dialogar y alcanzar consensos para frenar la incertidumbre y proteger la democracia.
Monseñor Miguel Lenihan, arzobispo de San Pedro Sula, expresó este domingo su profunda preocupación ante el panorama de incertidumbre política que atraviesa Honduras y pidió a los políticos un diálogo sincero por el bien del país.
El líder religioso manifestó que las noticias sobre un posible recuento total de votos generan confusión en la población y podrían retrasar la toma de posesión, afectando la estabilidad democrática del país.
“Realmente no sé dónde va a terminar esto, va a dañar mucho a la democracia, va a dañar mucho este proceso”, lamentó.
Añadió que: “al final yo no sé qué va a pasar, para mí el único que puede ayudarnos en este caso es Dios, oremos mucho por este país, porque hay muchos problemas, el corazón humano siempre sigue pidiendo o buscando el poder”.
Un llamado a las fuerzas políticas
Para el arzobispo, la salida a la crisis actual no reside en la confrontación, sino en la voluntad de los actores principales. Lenihan hizo un llamado directo a los representantes de los tres partidos mayoritarios para deponer intereses particulares.
“Ojalá que los mismos políticos aquí, que los tres partidos, que los nacionalistas, los liberales y Libre puedan sentarse y dialogar porque yo creo que la solución al final se encuentra en un diálogo”, afirmó el prelado.
Monseñor enfatizó que el criterio rector de cualquier acción debe ser el bienestar nacional.
Según sus palabras, Honduras necesita “un diálogo sincero, un escuchar y después llegar a un consenso“, subrayando que los líderes deben preguntarse qué es lo mejor para la nación en este momento crítico.
El servicio y la nobleza del pueblo
Lenihan también recordó a los líderes su verdadera misión dentro de la sociedad. Señaló que, aunque el corazón humano a veces busca sobresalir, “los políticos tienen que ser servidores, servir a este pueblo con mucho amor, con mucho entusiasmo y también con mucha entrega”.
Finalmente, destacó que la población hondureña es noble y trabajadora, por lo que merece respeto a sus derechos y paz social.
En un contexto donde el país está bajo la mirada de la comunidad internacional, el líder eclesiástico instó a respetar la soberanía nacional y confió en que, con ayuda divina, los políticos logren “sentarse y dialogar y llegar a un consenso para el bien de Honduras“.
También pueden leer: El cardenal Rodríguez insta a políticos a reconciliarse y a hondureños a no temer