Hondureña de 72 años maneja un 22R para trabajar en el campo

Hondureña de 72 años maneja un 22R para trabajar en el campo

A sus 72 años, la hondureña traslada trabajadores, carga café y enfrenta tramos sin carretera en su comunidad.

En las montañas del occidente de Honduras, Doña Toyita arranca su vehículo Toyota 22R todos los días a las seis de la mañana en Copán, en el occidente de Honduras.

A sus 72, casi 73, años, conduce por caminos de tierra, pendientes y tramos sin pavimentar para llevar y traer cortadores de café a su finca.

“Manejo todos los días desde las 6:00 de la mañana agarro el carro, voy a traer gente para la finca. En la tarde los voy a dejar. Después vengo a la ciudad, a veces a Dulce Nombre”, responde con naturalidad en una entrevista.

De Camalote a Corquín

Doña Toyita conduce desde los 38 años. Nunca dejó el volante. Sale de Camalote, en el sector de Dolores, Copán, y recorre trayectos que muchos evitarían. Viaja hasta Jimilile, arriba de Corquín, y también llega a La Esperanza cuando el trabajo lo exige.

“No me da miedo. Siempre conduzco así”, afirmó con seguridad.

Trabaja en la cosecha y compra de café. Actualmente recoge el grano producido en su finca y también adquiere café verde y “chaipa”. Maneja en zonas donde ni siquiera hay carretera formal.

Un 22R que no la detiene

Su herramienta de trabajo es un Toyota Hilux motor 22R. También tiene un B6. Recuerda que una vez cargó 16 sacos de maíz cuando el otro vehículo presentó fallas en el switch. Aun así, resolvió y siguió adelante.

“Nunca he tenido un percance”, asegura con orgullo.

Los pasajeros se sorprenden cuando la ven al volante: “Por la edad que tengo, dicen que conduzco como una niña”, comenta.

53 años de matrimonio y confianza

A su lado viaja su esposo, Athanasio González. Él también sabe manejar, pero confía plenamente en la experiencia de doña Toyita.

La pareja suma 53 años de matrimonio y en mayo cumplirán 54. Comparten el trabajo, la finca y los caminos desde hace más de tres décadas conduciendo juntos.

Además, la hondureña no permite que la edad marque su ritmo: “La edad no hay que ponerle mucha atención. Uno tiene que ser siempre dinámico”, afirma.

Mientras muchos piensan en descanso a los 72 años, ella piensa en rutas, cosechas y sacos de café. Arranca su 22R cada mañana y demuestra que la experiencia también pisa el acelerador en las montañas de Honduras.

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