
Los invitados de este día coincidieron en que el ciudadano busca tres elementos básicos: seguridad, tarifas justas y opciones de calidad.
En el programa Frente a Frente de este 9 de junio se llevó a cabo un intenso debate sobre el estado actual del transporte público en Honduras, resaltando la necesidad de la regulación de las plataformas digitales como Uber e InDrive, y la urgencia de establecer al usuario como la prioridad central de cualquier política pública.
Los invitados de hoy fueron el diputado del Partido Liberal, Jorge Cálix; el dirigente y asesor de la Asociación de Taxis de Honduras (Ataxis), Wilmer Cálix; el vocero de la Asociación de Transporte Ejecutivo de Honduras (VIP), Alex Díaz; y el analista económico, Ismael Zepeda.
La discusión se generó luego del que el Instituto Hondureño de Transporte Terrestre (IHTT) comenzara a decomisar unidades de transporte VIP y de plataformas digitales.
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Un alto al decomiso de unidades VIP
Jorge Cálix adelantó que la bancada del Partido Liberal presentará una propuesta formal ante el Congreso Nacional para proteger a quienes trabajan mediante plataformas digitales mientras se logra una regulación definitiva.
Cálix criticó los operativos del que resultan en la retención de vehículos, calificándolos como una persecución contra el derecho al trabajo.
“Vamos a pedir en el Congreso que suspendan por un tiempo unos 90 o 120 días cualquier tipo de decomiso o retención de vehículos porque no se puede retener la herramienta de trabajo de las personas”, señaló.
El diputado instó a las autoridades a dejar de “golpear hondureños” y a sentarse en una mesa técnica nacional donde participen todos los sectores, taxis tradicionales, VIP y plataformas, para construir un marco jurídico que garantice una competencia justa y el bienestar del ciudadano.
Taxistas de aplicaciones deben competir en mismas condiciones que los taxistas convencionales
La postura de Wilmer Cálix, en representación de los taxistas tradicionales, se centró en la exigencia de “igualdad de condiciones” y el respeto a la ley vigente.
Wilmer denunció que mientras los concesionarios pagan millones en impuestos, revisiones y permisos, las plataformas operan en la impunidad fiscal. Agregado a eso, destacó los millones de lempiras que pagan en extorsión.
“Estamos en contra de que vengan empresas que se vio hace 8 años cómo iban a venir y que debían de cumplir las leyes y no las cumplen”, dijo.
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Además, contrastó que el sector regulado ha aportado más de 200 millones de lempiras al Estado en los últimos 20 años solo en renovación de concesiones, un monto que no se ve reflejado en las plataformas digitales.
Por su parte, Alex Díaz defendió la existencia de los taxis VIP como una respuesta necesaria a la modernización que el país no puede ignorar. Díaz argumentó que su servicio ofrece logística de 24 horas y medios de pago electrónicos que los taxis tradicionales tardaron en adoptar.
En su intervención, señaló que “el transporte a nivel mundial y con el tiempo va modernizándose y Honduras no se puede quedar atrás”.
Usuarios de transporte público buscan seguridad y calidad
Los invitados de este día coincidieron en que el ciudadano busca tres elementos básicos: seguridad, tarifas justas y opciones de calidad.
Jorge Cálix fue enfático al señalar que el Estado falló al no regular a tiempo, y que no se puede culpar a la tecnología por un servicio tradicional que no evolucionó.
“El usuario no quiere una guerra entre gremios ( … ) el usuario quiere tres cosas: un medio de transporte seguro, pagar lo justo y tener opciones”, apuntó.
Ismael Zepeda reforzó esta visión al concluir que el problema de fondo es que “el Estado regulador fracasó en este tema”.
Zepeda contrastó que, mientras en otros países existen sentencias y regulaciones desde 2017 para proteger tanto al trabajador como al usuario, en Honduras se sigue discutiendo bajo un vacío legal que solo fomenta la corrupción y la informalidad.
Los transportistas tradicionales luego se plantaron en las afueras del Congreso Nacional exigiendo que las plataformas digitales no se legalicen. De momento, el tema sigue en discusión.
Para usted, ¿quién tiene la razón?