Fallece el ‘Popeye brasileño’, famoso por inyectarse aceite mineral

Arlindo de Souza, conocido como el “Popeye brasileño”, murió a los 55 años en Recife tras permanecer hospitalizado por complicaciones renales.

Arlindo de Souza, conocido internacionalmente como el “Popeye brasileño” por el aspecto extremo de sus brazos, falleció el pasado martes a los 55 años en la ciudad de Recife, según informaron medios locales.

El culturista se encontraba hospitalizado desde diciembre debido a complicaciones de salud, principalmente relacionadas con problemas renales.

Aunque hasta el momento no se ha divulgado una causa oficial de muerte, familiares confirmaron que De Souza presentaba un cuadro clínico grave asociado a fallas renales que se agravaron en las últimas semanas.

Su sobrino, Denis Gomes de Luna, explicó en declaraciones recogidas por el medio brasileño G1 que uno de los riñones había dejado de funcionar y que el segundo colapsó durante la semana de Navidad.

“Estuvo hospitalizado por problemas renales. Uno de sus riñones había dejado de funcionar y el otro dejó de funcionar la semana de Navidad. Sus pulmones comenzaron a llenarse de líquido. Ni siquiera pudo hacerse hemodiálisis, porque sufrió un paro cardíaco”, relató el familiar, quien agregó que se presume una insuficiencia multiorgánica como causa del fallecimiento, a la espera del certificado de defunción.

El entierro de Arlindo de Souza se realizó el miércoles por la tarde en el Cementerio de Águas Compridas, ubicado en el barrio donde residía. En su comunidad también era conocido como “Arlindo Anomalia”, apodo con el que acumuló notoriedad entre seguidores y curiosos a lo largo de los años.

¿Quién era Arlindo de Souza, el ‘Popeye brasileño’?

De Souza alcanzó fama mundial a inicios de los años 2000, cuando se difundieron imágenes de su cuerpo con brazos visiblemente desproporcionados. La apariencia se debía a la inyección de una mezcla de aceite mineral y alcohol en bíceps, tríceps y trapecios, una práctica peligrosa que realizaba con el objetivo de aumentar el volumen muscular de forma artificial.

El propio Arlindo reconoció en entrevistas de aquella época que fue un conocido del gimnasio quien le recomendó inyectarse estas sustancias para aparentar mayor musculatura.

Sus bíceps llegaron a medir alrededor de 74 centímetros de circunferencia, aunque especialistas advirtieron desde entonces que el procedimiento no aumentaba la fuerza ni el rendimiento físico, sino que representaba un serio riesgo para la salud.

Médicos y expertos en deporte alertaron durante años sobre las consecuencias de este tipo de prácticas, que pueden provocar infecciones, daños en tejidos, fallas orgánicas y, en casos extremos, la muerte. A pesar de las advertencias, las imágenes de De Souza continuaron circulando en medios y redes sociales, convirtiéndolo en una figura conocida más allá de Brasil.

Hace aproximadamente una década, el culturista volvió a aparecer en titulares tras revelar que un amigo cercano, que también se inyectaba sustancias similares, había fallecido. A partir de ese momento, De Souza aseguró que abandonó estas prácticas y comenzó a advertir públicamente sobre los peligros de recurrir a métodos extremos para modificar el cuerpo.

En los últimos años, llevaba una vida más reservada. No estaba casado ni tenía hijos y vivía junto a su madre, según informaron familiares. Su fallecimiento reabre el debate sobre los riesgos asociados a prácticas no médicas dentro del culturismo y el impacto que pueden tener en la salud a largo plazo.

El fisiculturista brasileño se hizo conocido por mostrar un físico alterado con inyecciones de aceite mineral. Foto: cortesía de redes sociales
El fisiculturista brasileño se hizo conocido por mostrar un físico alterado con inyecciones de aceite mineral. Foto: cortesía de redes sociales

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