estas son las duras predicciones de ‘The Economist’

De guerras latentes y crisis económicas al futuro de la IA y la energía, The Economist advierte que 2026 será un año de quiebres profundos y alta tensión global.

El cierre de 2025 se acerca y, como cada año, el mundo vuelve la mirada hacia uno de los análisis más influyentes del periodismo internacional: el informe anual de The Economist, una revista que se ha ganado prestigio por anticipar tendencias económicas, políticas y sociales con un enfoque crudo y directo.

Para 2026, el diagnóstico no es alentador: la publicación advierte que el planeta se encamina hacia un periodo de rupturas profundas, con instituciones debilitadas, tensiones geopolíticas al límite y una economía global que podría entrar en zonas de alto riesgo.

El fin del viejo orden mundial

Según el análisis de la revista, 2026 marcará el declive definitivo del llamado “viejo orden mundial”. Instituciones, normas y consensos que durante décadas sostuvieron el equilibrio internacional enfrentarán un proceso de desgaste acelerado.

Zanny Minton Beddoes, editora jefe del semanario, señala que el sistema global se encuentra ante un “asalto a los pilares básicos de la democracia estadounidense”; y, una creciente sustitución de la estrategia a largo plazo por tácticas de corte mafioso y oportunista. Para The Economist, el colapso de ese modelo no será gradual, sino abrupto y con efectos dominó.

Estados Unidos, dividido en su aniversario 250

Uno de los puntos más polémicos del informe es el escenario que plantea para Estados Unidos en el marco de los 250 años de su fundación. Lejos de una celebración unificadora, la revista prevé una profundización de la polarización política, con una rivalidad abierta entre sectores tradicionales del bipartidismo y una corriente liderada por Donald Trump, que buscaría mantener el control político del país.

La confianza ciudadana, advierte el análisis, se ha erosionado de forma preocupante, alimentando un clima de distanciamiento social y confrontación permanente.

América Latina bajo la sombra de Washington

En el plano regional, The Economist anticipa una relación mucho más tensa entre Estados Unidos y América Latina. México sería uno de los países más expuestos a un endurecimiento del trato, mientras Washington reforzaría alianzas con líderes como Javier Milei y Nayib Bukele.

Además, la revista no descarta presiones más agresivas sobre Venezuela y Colombia, bajo el argumento de combatir la inmigración irregular, el crimen y el narcotráfico.

Europa, atrapada entre guerra y crisis económica

El panorama europeo tampoco es alentador. La guerra entre Rusia y Ucrania seguirá marcando la agenda, mientras los países de la OTAN enfrentan la presión de aumentar su gasto en defensa hasta un 3.5 % del PIB, una meta cuya financiación es incierta.

Chris Lockwood, editor de The Economist en Europa, advierte que cumplir simultáneamente con la seguridad, la transición energética y la estabilidad económica constituye una “pesadilla” para los gobiernos del continente.

La revista subraya que la paz en Europa será, en el mejor de los casos, frágil. Los ciberataques; el uso de drones y las operaciones híbridas se intensificarán en lo que Moscú ha trasladado a la “zona gris” del conflicto.

El presidente ruso Vladimir Putin aparece como un actor clave en esta escalada silenciosa, que podría convertirse en confrontación abierta en cualquier momento.

La inteligencia artificial, ¿en riesgo de burbuja?

Aunque la inteligencia artificial domina el discurso tecnológico, The Economist alerta sobre una posible reacción adversa. A pesar de inversiones que superan los 400 mil millones de dólares, los retornos han sido limitados.

Estudios del Massachusetts Institute of Technology indican que la mayoría de los proyectos piloto no han logrado generar beneficios sostenibles. Este desbalance podría provocar caídas en el valor de empresas tecnológicas y alimentar el temor social a la pérdida de empleos.

China gana espacio en el tablero global

Mientras Estados Unidos se repliega, China buscaría ocupar espacios estratégicos. El liderazgo de Xi Jinping aprovecharía la coyuntura para fortalecer alianzas con países como Sudáfrica e India, ofreciendo estabilidad frente a un socio estadounidense cada vez más impredecible.

Para los analistas del semanario, Pekín percibe que Washington atraviesa un momento de debilidad estructural y no quiere quedar atrapado en su declive.

Energía y salud: las excepciones optimistas

No todo es pesimismo. The Economist identifica áreas con potencial de crecimiento, como la energía geotérmica. Avances tecnológicos, impulsados por empresas como Fervo Energy, podrían marcar en 2026 el inicio de un “renacimiento geotérmico”, con fuentes disponibles las 24 horas y menor impacto ambiental.

En salud, los tratamientos para la pérdida de peso desarrollados por Novo Nordisk podrían expandirse masivamente, aunque los expertos advierten que sus efectos fuera de entornos clínicos aún deben evaluarse con cautela.

El riesgo de un colapso financiero

Finalmente, la revista advierte sobre un posible déficit fiscal cercano al 6 % del PIB estadounidense y una deuda que amenaza con desestabilizar el mercado de bonos. Henry Curr, editor de economía del semanario, califica un eventual colapso como “un evento sísmico” que pondría en jaque incluso la independencia de la Reserva Federal.

En síntesis, The Economist plantea que 2026 será un año de definiciones duras, donde el mundo podría reconfigurarse a través de crisis simultáneas. El mensaje es claro: el próximo ciclo no será de transición suave; sino de choques profundos que pondrán a prueba la resiliencia de gobiernos, economías y sociedades enteras.

Como cada periodo, la revista The Economist lanza su propio análisis sobre que lo que depara el próximo año. Foto: cortesía de redes sociales
Como cada periodo, la revista The Economist lanza su propio análisis sobre que lo que depara el próximo año. Foto: cortesía de redes sociales

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