espejo incómodo que Honduras no puede evadir

espejo incómodo que Honduras no puede evadir

La pobreza multidimensional en Honduras supera el 70% y revela un país donde el bienestar sigue siendo una deuda pendiente.

La pobreza en Honduras tiene un rostro que trasciende los números y está marcado por carencias, incertidumbre y oportunidades truncadas que siguen presentes en más del 70% de los hogares del país.

Así lo advierte Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), tras evaluar los datos más recientes divulgados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Para él, las cifras oficiales dibujan un escenario que, en la práctica, no coincide con la vida cotidiana de millones de hondureños.

Pobreza multidimensional: por qué supera el 70% en Honduras

Al analizar los resultados divulgados por el INE, Figueroa detalla que la institución utiliza un método tradicional basado únicamente en la línea de ingresos para definir quién es pobre y quién no.

Pero ese enfoque, aunque oficial, no cuenta toda la historia. La pobreza multidimensional, la que no solo mide cuánto entra al bolsillo, sino también el acceso a salud, educación, calidad del empleo y otros factores que determinan el bienestar, continúa por encima del 70%.

Explica que un porcentaje tan alto evidencia que la reducción reportada en la pobreza monetaria se queda corta frente a la complejidad real de la vida en Honduras.

“Son más de siete de cada diez hogares los que enfrentan una pobreza multidimensional; no es solo ingreso, son las condiciones que te dicen si la persona realmente está logrando bienestar”, puntualiza.

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Realidad al alza: la brecha que inquieta

Mientras el INE afirma que la pobreza monetaria mostró una reducción, Figueroa sostiene que esa conclusión “contrasta con la realidad que está viviendo el hondureño”.

El comportamiento de otros indicadores: empleo, subempleo, crecimiento económico, recuperación tras la crisis, no acompaña la narrativa optimista del informe oficial.

Para el economista, esta desconexión nace en fallas metodológicas que alteran la interpretación del fenómeno.

Por ello, insiste en la necesidad de examinar con rigurosidad las cifras para entender qué está ocurriendo realmente en los hogares hondureños.

Las variables macroeconómicas que no explican el bienestar

Figueroa plantea preguntas clave:¿Qué pasó con el crecimiento económico del país este año? ¿Mejoró el nivel de empleo? ¿Disminuyó la subocupación? ¿Las familias sienten que su situación está cambiando?

Aunque Honduras registra un crecimiento económico positivo, este no tiene la fuerza suficiente para transformar las condiciones de vida.

“Ese desempeño no se refleja de manera significativa en los indicadores vinculados al bienestar social”, advierte.

Afirma que la pobreza multidimensional muestra que el país aún no despega tras las crisis recientes, y que la recuperación económica no alcanza a quienes más lo necesitan.

Un país que necesita revisar cómo mide y cómo actúa

Para Figueroa, la persistencia de una pobreza multidimensional superior al 70% envía un mensaje claro: Honduras necesita revisar tanto las métricas como las políticas que buscan aliviar las carencias estructurales.

No basta con medir ingresos si la salud, la educación, la calidad del empleo y la estabilidad siguen sin mejorar.

La medición debe capturar la realidad del bienestar; la política pública debe transformarla.

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En un país donde la pobreza se volvió un paisaje habitual, las cifras no pueden seguir siendo un refugio cómodo ni un velo que oculte lo evidente.

La advertencia de Figueroa no es una crítica aislada: es un llamado urgente a mirar el país sin filtros.

Es reconocer que siete de cada diez hogares luchan por alcanzar el bienestar y aceptar que ningún informe oficial puede cambiar esa verdad. Honduras no puede transformar lo que no está dispuesta a ver.

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