Entraron encapuchados y pidieron L3 millones: método de Los Sagastume

La investigación identificó el modus operandi de Los Sagastume, desde la captura de la víctima hasta las negociaciones por su liberación.

El secuestro comenzó a plena luz del día y frente a un negocio abierto al público, tres hombres armados, con los rostros cubiertos, irrumpieron en el negocio de un joven empresario de 27 años en Tocoa, Colón, y en cuestión de minutos lo sacaron del lugar contra su voluntad.

Aquella acción, ejecutada el 29 de abril de 2025, marcó el inicio de una operación criminal que, según la reconstrucción policial, tenía un objetivo claro: convertir a la víctima en una ficha de negociación para exigir millones de lempiras a su familia.

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Los Sagastume y el blanco seleccionado

Las investigaciones apuntan a que los integrantes de la estructura conocían a quién iban a atacar.

El plan comenzó con la irrupción violenta en su negocio, los atacantes actuaron con rapidez, evitando darle oportunidad de escapar o pedir ayuda.

Una vez sometido, lo trasladaron a un lugar desconocido, donde permaneció privado de libertad mientras comenzó la siguiente fase del plan.

El secuestro como negocio

Con la víctima bajo su control, los secuestradores iniciaron contacto con sus familiares.

La exigencia fue directa: tres millones de lempiras a cambio de devolverlo con vida. Según la información oficial, el grupo utilizó la privación de libertad como mecanismo de presión para obligar a la familia a negociar.

El objetivo era obtener una suma millonaria aprovechando la incertidumbre y el temor por el destino del empresario.

Sin embargo, la operación no avanzó como esperaban.

La respuesta que rompió el plan

Mientras los secuestradores intentaron concretar el cobro del rescate, las autoridades activaron las investigaciones y las labores de búsqueda.

La rápida reacción permitió localizar y rescatar al empresario sano y salvo antes de que la organización lograra obtener el dinero exigido.

Pero el caso no terminó con la liberación de la víctima, las autoridades recopilaron evidencia técnica, científica y testimonial para determinar quiénes participaron en cada etapa del secuestro, desde la ejecución hasta las negociaciones.

modus operandi

La caída de la estructura

Durante más de un año, los agentes siguieron pistas, analizaron información y reconstruyeron los movimientos de los sospechosos.

Así llegaron a los integrantes de la banda Los Sagastume, una estructura que vio en el secuestro su negocio.

Las pesquisas lograron la captura de forma simultánea en varios municipios de Colón, Cortés y Yoro.

De esta forma quedó expuesto un esquema criminal que combinó vigilancia, privación ilegal de libertad y presión económica para intentar obtener una ganancia millonaria.

El caso también dejó una lección que los investigadores conocen bien: en los secuestros, el rescate de la víctima suele ser apenas el principio.

La verdadera batalla consiste en reconstruir cada movimiento de la estructura criminal hasta identificar a quienes planearon, ejecutaron y sostuvieron el cautiverio.

Esa reconstrucción reveló el funcionamiento de una banda que apostó por el miedo y que, según las autoridades, se desmanteló antes de cobrar un solo lempira de los tres millones que exigía.

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