el poder de un presidente debe terminar al concluir mandato

el poder de un presidente debe terminar al concluir mandato

Constitucionalistas coincidieron en que la influencia de los exmandatarios debilita las instituciones y limita el relevo de nuevos liderazgos.

¿Hasta cuándo debería extenderse el poder de un presidente una vez que deja el cargo? Ese fue el tema central abordado este lunes en el foro Frente a Frente de Canal 5, donde los abogados constitucionalistas Rodrigo Rivera y Luis Romero, junto al abogado especialista en administración de justicia penal Kenneth Madrid, coincidieron en que los exmandatarios deberían apartarse de la política activa al concluir su mandato, e incluso renunciar a la conducción de sus partidos políticos.

Los panelistas sostuvieron que la permanencia de los expresidentes como figuras de poder dentro de sus institutos políticos o como actores influyentes en las decisiones del gobierno de turno contribuye al debilitamiento de las instituciones y profundiza la polarización política.

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Intervención de expresidentes ocasiona choques

El abogado constitucionalista Rodrigo Rivera explicó que los conflictos surgen cuando un gobernante intenta mantener el control sobre quien lo sucede en el poder.

“Cuando los presidentes quieren ejercer una vigilancia o un mando sobre quienes los suceden se producen diferentes choques de la ciudadanía y de los partidos políticos. Ahí influye además el tema de los partidos políticos. Qué grado de institucionalización tienen”, manifestó.

Rivera agregó que cuando un expresidente utiliza al sucesor para construir una plataforma política con miras a regresar al poder, se desvirtúa el funcionamiento de las instituciones.

“Cuando quien ha ocupado el poder se asocia a un sucesor para crearse una plataforma y volver luego, entonces es una instrumentalización de los medios institucionales para crear una clientela, para desfavorecer al grupo político adversario y empieza a transgredirse esa autocontención”, afirmó.

Asimismo, consideró que Honduras necesita fortalecer su cultura democrática y la institucionalidad de los partidos políticos.

“Nos hace falta una cultura cívica que motive al ciudadano a decir qué piensa, a informarse sobre todo y a tomar decisiones con algún grado de independencia. Nos hace falta partidos políticos estructurados que actúen sobre sus representantes y que escojan candidatos con sentido”, expresó.

Expresidentes deben renunciar a su partido

Por su parte, Kenneth Madrid aseguró que cuando un expresidente se resiste a abandonar el poder político impide el surgimiento de nuevos liderazgos.

“Si un expresidente no quiere soltar el poder está sellando que nuevas generaciones accedan al poder político y eso es malo”, señaló.

Como ejemplo, mencionó que en algunos países de la región existe la percepción de que quien gobierna no siempre es quien realmente toma las decisiones.

“Lo que está pasando en Costa Rica justamente ahora y también pasa en nuestros países, que es cuando gana una persona, pero usted sabe quién está detrás del mando de la nación”, comentó.

Madrid sostuvo que uno de los principales problemas radica en que los partidos políticos se han construido alrededor de figuras personales y no de instituciones sólidas.

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Ante esta situación, planteó una reforma constitucional orientada a que los exmandatarios deben dejar su partido tras terminar su periodo de mando.

“Tenemos que exigir que hayan reformas constitucionales de exigirles que el presidente cuando llegue como presidente renuncie a su partido y que se aparte de toda situación”, dijo.

Límites legales, éticos y morales

El constitucionalista Luis Romero coincidió en que, en un sistema democrático sólido, la influencia de un expresidente debería concluir al terminar su mandato.

“En teoría el poder de un expresidente debería de acabar con su mandato y en sociedades bien desarrolladas ellos pasan a segundo plano y permiten que se regeneren nuevos talentos”, afirmó.

“No podemos desconocer que en Honduras los expresidentes tienen un poder activo y eso lo que nos ha llevado es al debilitamiento institucional. Para esto existen los límites jurídicos, pero más que eso debe haber límites éticos y morales”, agregó.

Al cierre del debate, los tres invitados coincidieron en que la intervención constante de los expresidentes en la vida política del país debilita la institucionalidad democrática, dificulta el relevo de nuevos liderazgos y alimenta la polarización.

Asimismo, consideraron que fortalecer los partidos políticos, promover una mayor cultura cívica y establecer reglas claras sobre el papel de los exmandatarios contribuiría a consolidar un sistema democrático más sólido en Honduras.

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