Andrea Zúñiga, de 21 años, soñaba con abrir su propio negocio, formar una familia y convertirse en madre, indicaron sus familiares.
La muerte de Andrea Zúñiga, una joven inmigrante hondureña de 21 años, dejó a su familia sumida en un profundo dolor, pero también abrió una puerta de esperanza para otras personas gracias a la decisión de donar sus órganos.
Andrea llegó a Estados Unidos en 2019 junto a sus padres, con el sueño de construir un futuro mejor.
Era descrita por su familia como una joven alegre, bondadosa, trabajadora y con grandes aspiraciones: soñaba con abrir su propio negocio, formar una familia y convertirse en madre.

Ese sueño se vio abruptamente truncado la madrugada del domingo 4 de enero, cuando un conductor en presunto estado de ebriedad impactó de frente el vehículo en el que ella se transportaba.
El accidente ocurrió alrededor de las 12:30 de la madrugada en la intersección de North Foster Road y la Avenida 78, al noreste de San Antonio, Texas, Estados Unidos.

Andrea fue trasladada de emergencia a un hospital, donde permaneció cinco días en coma en estado crítico.
Finalmente, los médicos informaron a su familia que había sufrido muerte cerebral, una noticia devastadora para sus seres queridos.
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Muerte de la hondureña dio vida a otras personas
En medio del dolor más profundo, su madre, Rosa Zúñiga, tomó una decisión marcada por la generosidad y el amor: autorizar la donación de los órganos de su hija.
“Cuando el doctor me dijo que tenía muerte cerebral, Dios puso en mi corazón la donación de órganos“, expresó a través de Univision.
“Yo sé que mi hija no va a estar muerta. Van a haber partes de ella vivas recorriendo este mundo”, agregó.
Gracias a esta decisión, órganos como su corazón y córneas ayudarán a salvar y mejorar la vida de otras personas, convirtiendo la tragedia en un legado de vida.

¿Qué pasará con el hombre que provocó la muerte de la hondureña?
El conductor involucrado fue identificado como Neal Eric Todd II, de 43 años, quien sufrió heridas menores y enfrenta cargos por lesiones graves con vehículo en estado de intoxicación, además de otros delitos relacionados ocurridos la misma noche del accidente.
Rosa Zúñiga aseguró no guardar rencor, aunque sí envió un mensaje contundente a la comunidad: “Si van a tomar, no manejen. Piensen antes de conducir bajo los efectos del alcohol. Nada me devolverá a mi hija”.
Mientras el proceso legal continúa, la familia también enfrenta gastos médicos elevados y busca apoyo comunitario y asesoría legal.
Los restos de Andrea serán cremados y permanecerán junto a su madre en San Antonio, tras completarse el proceso de donación.
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