60 alertas golpean a periodistas y sus familias

C-Libre advierte que detrás de cada alerta hay periodistas y familias que sienten miedo y reclama una respuesta más fuerte de la justicia.

Una llamada anónima, un mensaje que intimida, una advertencia o una amenaza que alcanza a la familia: más de 60 alertas por amenazas contra periodistas y sus familiares se registran en Honduras durante 2026.

Esa es una cifra que para el Comité por la Libre Expresión (C-Libre) no debería leerse únicamente como una estadística.

Detrás de esos registros, sostiene la organización, hay comunicadores que ejercen su trabajo mientras enfrentan situaciones que les generan temor y familias que también sienten las consecuencias.

“En este año ya llevamos alrededor de más de 60 alertas, pero lo preocupante es que no queremos que la gente lo vea como una cifra, sino lo vea como un termómetro que está diciendo que hay alrededor de 60 colegas y sus familias que sienten miedo”. Saúl Bueso, abogado y miembro de C-Libre.

La palabra que atraviesa su diagnóstico es precisamente esa: miedo. No significa que las más de 60 alertas correspondan necesariamente al mismo tipo de agresión ni que todas tengan el mismo origen.

C-Libre incluye dentro de su monitoreo episodios de amenazas e intimidaciones que, según el abogado Saúl Bueso, de C-Libre, pueden proceder de diferentes actores.

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Más que una cifra de periodistas amenazados

Para Bueso, las amenazas a periodistas registradas durante 2026 colocan sobre la mesa una preocupación que la organización documenta durante años: las condiciones en las que se ejerce la libertad de expresión en Honduras. Por eso C-Libre realiza un monitoreo diario y reúne los casos en su informe anual sobre libertad de expresión.

La preocupación, señaló, aumenta porque no se trata de un fenómeno aislado de 2026. Según Bueso, cada año la organización contabiliza más de 40 alertas.

Esa es una recurrencia que considera necesario poner en contexto tanto dentro como fuera del país.

“Porque en el país lastimosamente llegamos a este nivel, nosotros hacemos un monitoreo diario de lo que sucede y cada año presentamos un informe que se denomina informe de la libertad de expresión, donde detallamos qué sucede, qué fue lo que se presentó y qué acciones el Estado tomó”. Saúl Bueso, abogado y miembro de C-Libre.

Es decir, el número de alertas funciona para C-Libre como una señal de algo más profundo: qué ocurre después de una amenaza y cuál es la respuesta de las instituciones encargadas de investigar y perseguir a los responsables.

amenazas

¿De dónde vienen las intimidaciones?

Bueso sostiene que los casos que registran no apuntan hacia un único origen.

“Seguimos con amenazas, seguimos con intimidaciones desde el poder y a veces desde grupos, desde personas anónimas”.

La afirmación corresponde al diagnóstico de C-Libre y será parte del contexto con el que la organización pone bajo observación la libertad de expresión en Honduras.

El abogado considera que uno de los problemas está en la respuesta de la justicia frente a quienes amenazan o intimidan a comunicadores y defensores.

“Lo cierto es que eso se debe a que falta mayor fuerza de parte de la justicia para que persiga a aquellos que le hacen daño a la libertad de expresión y consecuentemente a los comunicadores sociales y defensores”.

C-Libre pondrá bajo la lupa lo ocurrido en 2025

La discusión tendrá un nuevo capítulo el 19 de agosto, cuando C-Libre tiene previsto presentar su informe sobre la libertad de expresión correspondiente a 2025.

El documento detallará los hechos registrados durante ese año. Según explicó Bueso, también revisará cuáles fueron las acciones que adoptó el Estado frente a los casos documentados.

Mientras ese informe mira hacia lo ocurrido en 2025, el contador de 2026 ya supera las 60 alertas por amenazas e intimidaciones relacionadas con periodistas y sus familias.

Y ese es precisamente el punto que C-Libre intenta sacar de la frialdad de las estadísticas.

Porque detrás de cada alerta existe un caso distinto, una circunstancia que debe investigarse y personas que, según C-Libre, terminan con miedo.

casos

El miedo no termina cuando se publica la noticia

Las más de 60 alertas acumuladas en 2026 dejan una fotografía incómoda: para algunos periodistas.

Para ellos publicar una información puede no ser el final de su trabajo, sino el comienzo de la incertidumbre sobre lo que vendrá después.

Ese es el golpe que C-Libre intenta poner detrás de la cifra. La amenaza puede dirigirse contra quien informa.

Pero el miedo no siempre se queda en la redacción: también puede cruzar la puerta de su casa y alcanzar a su familia.

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