Vacacionistas regresan con el cansancio y el bolsillo golpeado

Economistas advierten un “efecto rebote” en los hogares: menos liquidez, más crédito y presión por el aumento en combustibles.

El regreso a la capital de los vacacionistas no solo trajo tráfico y cansancio. Trajo cuentas. Desde los cuatro accesos principales, miles de vacacionistas volvieron tras el feriado de Semana Santa, pero esta vez con un escenario distinto: menos liquidez y más presión económica.

“Volví con la piel ardiendo y la cabeza llena de cuentas. Es esa sensación de que el descanso se quedó atrás demasiado rápido y la realidad ya venía de frente, sin dar tiempo ni para acomodarse”, dice Eugenio Mejía quién ahora enfrenta el regreso a la realidad.

Ante este escenario, el economista costarricense Daniel Suchar señala que, en el caso de los vacacionistas al regresar, todo dependerá de cuál fue el comportamiento de sus gastos personales, si fueron excesivos o si recurrieron al crédito.

“Hay una importación de productos derivados del petróleo que empieza a sentirse en los bolsillos, y esto genera un abril que, de forma involuntaria, nos obligará a hacer un presupuesto mensual para ajustar prioridades”, señala.

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Vacacionistas y el regreso que golpea

Desde Olancho, El Paraíso, el norte o el sur, el flujo fue constante, pero sin esa energía del éxodo.

El retorno coincidió con el anuncio de un nuevo ajuste: seis lempiras de incremento en gasolinas y hasta 13 lempiras en el diésel.

Este aumento no solo afecta el costo del viaje de regreso. En el caso del diésel, su impacto se traslada directamente al transporte de carga y distribución de productos, lo que presiona los precios de alimentos y servicios.

“Hago cuentas, porque llega este golpe, el combustible sube otra vez. No es solo llenar el tanque, es todo lo demás que se encarece detrás y eso preocupa”, lamenta Sarahí Urbina, capitalina.

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Muchos capitalinos se desplazaron hacia El Salvador. Foto: cortesía.

El peso real del feriado

El viaje no termina cuando uno llega. Empieza otra etapa: recuperar lo que se gastó.

En muchos hogares, eso significa ajustar el presupuesto de la quincena. Lo que se destinó al descanso ahora compite con alimentos, transporte y servicios básicos, todos presionados por el mismo factor: el alza de precios.

“El impacto inmediato empieza a sentirse en la liquidez del hogar. Es normal que, tras un feriado largo, muchas familias regresen con menos efectivo disponible y con los gastos fijos de siempre”, explica Alejandro Kafati, economista.

Kafati refiere que en un contexto donde los combustibles presionan fuertemente los precios en las últimas semanas a nivel mundial, volver a la rutina se vuelve más costoso.

“Se encarece no solo la movilidad diaria, sino también la compra de bienes y servicios”, explica.

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Las terminales se vieron abarrotadas, pero ahora viene el golpe de realidad. Foto; cortesía.

Efecto rebote: a recortar los gastos

Sí existe un efecto rebote, y es bastante normal en este tipo de escenarios después de períodos de alto consumo, señalan los economistas.

“Muchos hogares están en una fase de ajuste: recortan compras no esenciales, postergan pagos, reducen ahorros y recurren al crédito para cubrir necesidades corrientes”, dice el economista.

Y es que el problema es que, además de ese ajuste normal, coincide un contexto de alzas persistentes en los combustibles y alimentos.

“El hogar no solo enfrenta el gasto extraordinario del feriado, sino también un aumento en el costo de vida al volver a la normalidad. “Por eso, el efecto rebote no solo se ve como una presión inmediata, sino como una pérdida progresiva de los márgenes financieros en las semanas siguientes” dice Kafati.

Señales: aumentos en los bienes y recurrencia al crédito

El aumento de los combustibles durante varias semanas consecutivas casi siempre se traslada al transporte, la alimentación y los servicios y eso genera varias señales.

“Hay que observar si los productos básicos del mercado empiezan a subir al mismo tiempo, si el ingreso mensual ya no alcanza con la misma holgura que antes y si las familias empiezan a usar más crédito para el gasto corriente, dejan de ahorrar o tienen que sacrificar consumo para cubrir transporte o gastos esenciales” explica Kafati.

Pero además dice que lo que hay que tener más vigilado es la inflación. “Si la inflación mantiene una tendencia continua al alza, esto deteriora el poder adquisitivo de los hogares y la actividad económica del país”, dice Kafati.

El viaje terminó, pero el impacto apenas comienza. Porque el regreso no solo trae cansancio: trae números que no cuadran y un costo de vida que no da tregua.

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