¿Se adaptó? Esta es la nueva vida de jugador hondureño deportado por ICE

Tras su polémica deportación de Estados Unidos, el joven hondureño comienza una nueva etapa en el fútbol de Honduras.

El futbolista hondureño Emerson Colindres, quien se convirtió en noticia internacional tras su deportación de Estados Unidos, intenta reconstruir su vida en Honduras mientras vuelve a luchar por su sueño de convertirse en jugador profesional.

El joven de 19 años encontró una nueva oportunidad en el fútbol hondureño tras integrarse a la Academia AFFI de Choluteca, club que compite en la Liga de Ascenso.

En el torneo Clausura 2025-2026, el equipo decidió incorporarlo a la plantilla del primer equipo luego de haberlo tenido anteriormente a prueba.

Colindres trabaja para ganarse un lugar en el once titular mientras se adapta al ritmo del fútbol nacional.

Emerson Colindres
El caso del joven futbolista generó atención internacional y ahora intenta reconstruir su futuro desde Honduras.

Su entrenador y el cuerpo técnico destacan sus condiciones deportivas y confían en que el jugador gane confianza y continuidad con el paso de los entrenamientos.

Deportación de Emerson Colindres

El caso del joven hondureño llamó la atención internacional en 2025, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo detuvieron durante una cita migratoria el 4 de junio de ese año.

Días antes, Colindres había celebrado su graduación de la escuela secundaria en Cincinnati, Ohio, ciudad donde creció tras llegar a Estados Unidos en 2014 junto a su madre y su hermana, cuando tenía apenas ocho años. La familia buscaba escapar de la violencia que afectaba su vida en Honduras.

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Durante más de una década, el joven construyó su vida en Cincinnati. Allí estudió, formó amistades y destacó como uno de los futbolistas más talentosos de su escuela.

Emerson Colindres
Emerson Colindres pasa tiempo con su familia en su casa en Marcovia, Honduras. Foto: AFP.

Su detención generó indignación entre compañeros, entrenadores y miembros de la comunidad. Incluso se registraron protestas en la ciudad, donde muchos lo describieron como un estudiante ejemplar y una promesa del fútbol juvenil.

Colindres permaneció cerca de dos semanas en un centro de detención migratoria antes de abordar un vuelo con otros migrantes deportados hacia Honduras.

El regreso al país resultó complejo para el joven, quien prácticamente no conocía Honduras debido a que había vivido la mayor parte de su vida en Estados Unidos. Su familia lo recibió y lo acompañó durante el proceso de adaptación.

A pesar del golpe emocional que representó la deportación, el joven decidió mantener vivo su sueño deportivo. Hoy concentra sus esfuerzos en el fútbol hondureño y en construir una nueva etapa de su vida en el país.

Por ahora, Colindres asegura que no tiene planes de regresar a Estados Unidos y prefiere enfocarse en el futuro que intenta forjar desde Honduras.

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