
La nueva variante Cicada del covid-19 preocupa a expertos: su expansión silenciosa y mutaciones reabren dudas sobre futuras olas globales.
La variante BA.3.2 del SARS-CoV-2, o covid-19, conocida como ‘Cicada’, comienza a captar la atención de las autoridades sanitarias internacionales debido a su creciente presencia en Estados Unidos y otros países, aunque su circulación habría pasado desapercibida durante años.
Así lo advirtieron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en un informe publicado el pasado 19 de marzo, en el que señalan que los casos aumentan de forma gradual.
En paralelo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a Cicada en su lista de “variantes de monitorización”, ante su detección en más de 20 países y su expansión progresiva.
Según información de Infobae, en algunos territorios, incluso, llega a representar hasta el 30% de los contagios registrados, lo que refuerza la vigilancia epidemiológica global.
Incremento sostenido y vigilancia epidemiológica
De acuerdo con los CDC, el seguimiento de la ‘Cicada‘, variante de la covid-19, permite obtener “información valiosa sobre el potencial de esta nueva línea del virus para evadir la inmunidad adquirida por infección previa o vacunación”.
Las autoridades identificaron inicialmente la variante en un viajero que ingresó a Estados Unidos en junio de 2025, y posteriormente reportaron el primer caso oficial en ese país en enero.
Desde entonces, su rastro se ha detectado en muestras de aguas residuales en al menos 132 ubicaciones distribuidas en 25 estados del país norteamericano, lo que confirma su diseminación comunitaria.
A nivel mundial, el primer caso documentado se registró en Sudáfrica en noviembre de 2024, aunque el incremento más significativo comenzó en septiembre de 2025.
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Mutaciones y posible impacto de ‘Cicada’
Uno de los aspectos que distingue a Cicada es su alto número de mutaciones, estimado entre 70 y 75, lo que la separa de variantes de la covid-19 previas.
Sin embargo, hasta el momento, no hay evidencia concluyente de que provoque cuadros más graves.
Conforme a Infobae, el doctor Robert Hopkins Jr., director médico de la Fundación Nacional para las Enfermedades Infecciosas, explicó que “es posible que veamos a Cicada convertirse en la cepa dominante en Estados Unidos, pero eso no es en absoluto seguro”.
Asimismo, advirtió que “las bajas tasas de vacunación y el escaso esfuerzo de salud pública nos dejan vulnerables”.
A pesar de estas preocupaciones, otras variantes continúan predominando.
Datos al 14 de marzo indican que BA.3.2 representaba aproximadamente el 3,7% de las muestras analizadas en aguas residuales, mientras que la variante XFG lidera con un 53%, seguida de LF.7 con un 10,3%.
No obstante, en regiones de Europa, Cicada muestra una mayor expansión.
Síntomas y recomendaciones sanitarias
Los síntomas asociados a la variante Cicada son similares a los de otras cepas del covid-19. Entre los más comunes figuran congestión nasal, dolor de cabeza, fatiga, estornudos, dolor de garganta, tos y alteraciones en el gusto o el olfato.
Algunos pacientes también reportan un dolor intenso de garganta, descrito como “garganta cuchilla de afeitar”.
Hopkins subrayó que “no he visto ningún dato que indique que Cicada sea más grave que otras variantes circulantes”, aunque insistió en la necesidad de continuar recopilando evidencia científica.
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En cuanto a la protección, los expertos coinciden en que, aunque las mutaciones podrían reducir la eficacia de las vacunas frente a la infección, estas siguen siendo clave para prevenir casos graves y muertes.
“Necesitamos más datos para evaluar mejor su impacto”, añadió el especialista.
Las autoridades recomiendan mantener medidas básicas de prevención, como quedarse en casa si se presentan síntomas, mejorar la ventilación de espacios cerrados, usar mascarilla cuando sea necesario, mantenerse al día con la vacunación, realizar pruebas diagnósticas y acudir al médico si el estado de salud empeora.
Honduras y el impacto inicial de la pandemia
En 2020, Honduras enfrentó el impacto inicial de la pandemia de covid-19 con un sistema sanitario bajo presión, tras la confirmación de los primeros casos en marzo de ese año.
Las autoridades implementaron confinamientos estrictos para contener la propagación del virus.
Durante ese primer año, el país acumuló decenas de miles de contagios y miles de fallecimientos, lo que evidenció limitaciones en la capacidad hospitalaria y en el acceso a insumos médicos, especialmente en las etapas más críticas.
Además, la pandemia provocó efectos económicos y sociales significativos, con la pérdida de empleos, el cierre de empresas y la interrupción de actividades educativas presenciales, lo que profundizó las desigualdades en distintos sectores de la población.
En tanto, a nivel mundial, desde el inicio de la pandemia, se han registrado cerca de 780 millones de contagios y más de 7,1 millones de muertes por COVID-19, según datos de la OMS, aunque expertos advierten que la cifra real de fallecimientos podría ser considerablemente mayor debido al subregistro en varios países.
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