En la UCI, la paciente desarrolló complicaciones severas, incluyendo falla renal aguda, episodios de fibrilación auricular y alteraciones de coagulación
Lo que inició como una revisión rutinaria terminó en un cambio radical para Lorena Barrios, mujer de 51 años que batallaba contra un tumor maligno en el seno derecho.
Durante su tercera sesión de quimioterapia, comenzó a presentar fiebre y decidió acudir a la Clínica Bonnadona, en Barranquilla, Colombia, con la intención de recibir atención rápida y volver a casa.
Sin embargo, según el testimonio de Lorena, los médicos le diagnosticaron una infección renal y ordenaron su hospitalización inmediata.
Fue allí cuando asegura que recibió un medicamento “demasiado dulce” que la descompensó, provocándole un coma y su traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
“Mi presión subió y bajó de forma peligrosa. En cuestión de minutos perdí el conocimiento y me entubaron”, relató.

Amputaciones como medida extrema
Tras la viralización del caso, la Clínica Bonnadona emitió un comunicado explicando que la amputación de las cuatro extremidades fue un procedimiento médico necesario para salvar la vida de Lorena.
En el escrito emitido el 13 de marzo de 2026, la institución expresó su solidaridad y respeto hacia la paciente y su familia, destacando que la seguridad, el bienestar y la dignidad de los pacientes son el eje de su labor asistencial.
El comunicado señala que Lorena Barrios estaba en tratamiento desde 2024 por un cáncer de mama en estadio avanzado, enfermedad que requiere un manejo especializado y constante seguimiento.
El 2 de febrero de 2025 ingresó a urgencias con fiebre de aproximadamente dos semanas, siendo diagnosticada con neutropenia febril, una condición grave que puede presentarse en pacientes oncológicos y que requiere atención urgente según protocolos médicos.
Durante su evolución clínica, en menos de 48 horas, presentó choque séptico y falla orgánica múltiple, junto a neumonía adquirida en la comunidad. Esto obligó a su traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde recibió soporte ventilatorio y manejo hemodinámico intensivo, enfrentando un pronóstico crítico con mortalidad estimada superior al 85%.

En la UCI, la paciente desarrolló complicaciones severas, incluyendo falla renal aguda, episodios de fibrilación auricular y alteraciones de coagulación compatibles con coagulación intravascular diseminada.
Además, presentó alteraciones graves en la perfusión de sus extremidades, derivadas de trombosis séptica y su enfermedad oncológica avanzada.
A pesar de los esfuerzos médicos, estas condiciones no pudieron revertirse, por lo que se realizaron amputaciones múltiples de extremidades como medida extrema para preservar su vida.
La clínica aseguró que todas las decisiones médicas fueron explicadas de manera clara y oportuna, cumpliendo con los procesos de información y consentimiento informado con la paciente y su familia.
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La conmoción en la comunidad
El caso ha generado un amplio debate y conmoción en redes sociales, donde muchos usuarios destacan la fortaleza y resiliencia de Lorena frente a la adversidad.
Especialistas señalan la complejidad de tratar pacientes con enfermedades oncológicas avanzadas, donde las infecciones pueden poner en riesgo la vida y obligar a decisiones médicas extremas.
Esta historia subraya la importancia de la atención médica oportuna, la vigilancia constante durante tratamientos críticos y la comunicación clara entre pacientes y profesionales de la salud, especialmente en casos de riesgo vital.