El sargento Matthew Sutter explicó que utilizaron reconocimiento facial junto con las imágenes captadas para localizar al sospechoso
En la transitada ciudad de Anaheim, California, un violento intento de secuestro dejó a una madre y su hija de 15 años luchando por sus vidas a plena luz del día.
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad y teléfonos celulares muestran cómo ambas lograron escapar de su agresor, quien fue arrestado horas después gracias a la evidencia visual y al apoyo de un testigo.
El incidente ocurrió alrededor del mediodía del martes, cerca de la esquina del bulevar Lincoln y la calle East, cuando la madre y la hija caminaban hacia una parada de autobús.
Según reportes policiales, un hombre identificado como José Gudiño, de 59 años, intentó agredir sexualmente a la adolescente mientras las seguía por la calle.

El momento de terror captado en video
El video de seguridad muestra a Gudiño acercándose a la mujer y su hija, que caminaban sobre un separador central bajo un paso elevado.
Las imágenes evidencian cómo el hombre trató de forzar a la menor a subir una colina con él, mientras la madre intervenía para protegerla.
“Me agarró de ambos brazos. Mi mamá lo apartó de mí y entonces empezó a atacarla a ella”, relató la adolescente. La mujer sufrió raspaduras en la rodilla y lesiones en los dedos, pero logró grabar un video del agresor, que fue crucial para su identificación.
En la grabación del celular se escuchan amenazas sexualmente explícitas en español, lo que permitió a las autoridades acelerar su captura.
Arresto gracias a evidencia y solidaridad
El sargento Matthew Sutter explicó que utilizaron reconocimiento facial junto con las imágenes captadas para localizar al sospechoso.
Dos horas después, Gudiño fue arrestado cerca del lugar del ataque y enfrenta cuatro cargos graves por secuestro e intento de agresión sexual. Su comparecencia ante el juez estaba programada para finales del mes.
Las víctimas también expresaron su agradecimiento hacia una mujer que se detuvo en su carro y respondió a sus llamados de ayuda, llevándolas a un lugar seguro. “Sentí que ese iba a ser mi último día. Quiero agradecerle por lo que hizo. Es un ángel”, dijo la adolescente.
Las imágenes de cámaras de seguridad y celulares no solo ayudaron a detener al agresor, sino que también ofrecen una advertencia sobre los riesgos a los que se enfrentan peatones, especialmente menores de edad, incluso en zonas aparentemente seguras y concurridas.
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