Ley de trasplantes sigue en el aire mientras la vida espera turno

La ley necesita convertirse en política pública para que deje de ser una aspiración académica y se convierta en una práctica real

Hay decisiones que no se ven, pero pesan. No aparecen en titulares diarios ni en cifras inmediatas, pero se sienten en los pasillos de los hospitales. Ahí, donde el tiempo no se mide en horas sino en oportunidades, la Ley de Trasplantes sigue sin concretarse en Honduras.

Mientras tanto, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH, la Secretaría de Salud y el Hospital Escuela empujan un proyecto que busca cambiar ese escenario.

No hablan de promesas, hablan de construir una base legal que permita hacer lo que hoy no se puede sostener: trasplantes de órganos y tejidos bajo un sistema formal, regulado y accesible.

El decano Gustavo Galo lo expone con claridad: “El trabajo técnico ya está en marcha, pero sin la aprobación en el Congreso Nacional, todo queda en intención”.

La ley necesita convertirse en política pública para que deje de ser una aspiración académica y se convierta en una práctica real dentro del sistema de salud.

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Ley de trasplantes: intento por ordenar lo que hoy no existe

La propuesta que impulsan las autoridades sanitarias busca más que habilitar procedimientos. Plantea ordenar todo un sistema: regular la donación, establecer bancos de órganos, definir protocolos y garantizar trazabilidad en cada proceso.

También introduce una idea que cada ciudadano pueda dejar explícita su voluntad de donar órganos en su tarjeta de identidad, algo que ya se hace.

Un gesto sencillo en apariencia, pero que puede marcar la diferencia en momentos críticos dentro de un hospital.

A la par, el Laboratorio Nacional de la Secretaría de Salud comenzó a desarrollar capacidades en histocompatibilidad, un paso técnico que apunta a reducir la dependencia externa.

No es un salto inmediato, pero sí una señal de que el país intenta construir lo que por años no tuvo.

trasplantes
La aprobación de la ley de trasplantes abriría paso a un banco nacional de órganos, clave para ampliar las oportunidades de vida en Honduras. Diseño creado con IA.

Capacidades que existen, sistema que no se articula

Honduras no parte de cero. En el Hospital Escuela ya se realizan trasplantes de riñón. El Hospital María mantiene programas, especialmente en pacientes pediátricos. El Instituto Hondureño de Seguridad Social y centros privados como el Hospital Medical Center también avanzan en este campo.

El problema no es la inexistencia de capacidades, sino su dispersión. Sin una ley que articule estos esfuerzos, el país opera sin un sistema integrado, sin reglas uniformes y sin una política que garantice sostenibilidad.

Cada avance queda aislado, cada experiencia no logra convertirse en estructura.

El impulso de la ley

Desde la academia lo tienen claro: la ley no resolverá todo de inmediato, pero permitirá planificar lo que hoy es inviable, incluyendo la formación de especialistas y la creación de programas de posgrado en trasplantes, inexistentes hasta ahora.

El impulso a esta normativa se discute también en espacios técnicos como el II Taller de Hemato-Oncología y Trasplante de Médula Ósea, programado para el 24 de marzo, donde expertos pondrán sobre la mesa lo que Honduras puede construir si decide avanzar.

Pero mientras la discusión sigue su curso, la realidad no espera. Porque en un país donde la ley aún no acompaña a la medicina, la diferencia entre vivir y seguir esperando no siempre depende de un diagnóstico, sino de una decisión que todavía no se toma.

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