Latinoamérica, la región más endeudada con el FMI; Argentina encabeza la lista

Latinoamérica, la región más endeudada con el FMI; Argentina encabeza la lista

Detrás de Argentina le siguen Ecuador, Costa Rica y Jamaica. Las cifras confirman una tendencia: la creciente dependencia financiera del continente.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) vuelve a poner bajo la lupa a Argentina, que se consolida como el país más endeudado de América Latina y el Caribe, con un saldo pendiente de 56 mil 944 millones de dólares, equivalente al 8.3 % de su Producto Interno Bruto (PIB).

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el monto creció respecto a los 55 mil 317 millones registrados en el segundo trimestre de 2025, impulsado por nuevos desembolsos realizados en abril.

Este incremento refleja, según analistas financieros, la dependencia estructural de la nación sudamericana frente al crédito externo y las dificultades para estabilizar su economía interna.

FMI y Latinoamérica: una relación de dependencia

La deuda con el FMI no es exclusiva de Argentina. El organismo multilateral tiene una huella profunda en las economías latinoamericanas, muchas de ellas marcadas por crisis fiscales, inflación y baja capacidad de recaudación.

En segundo lugar del ranking se ubica Ecuador, con 8,850 millones de dólares, equivalentes al 6.8 % de su PIB.

El país andino, que ha recurrido al FMI en varias ocasiones desde 2019, enfrenta un déficit crónico y un entorno político complejo que limita la implementación de las reformas estructurales exigidas por el organismo.

El tercer puesto lo ocupa Costa Rica, con 2 mil 441 millones de dólares (2.4 % de su PIB), seguida de Jamaica, que mantiene 804 millones de dólares (3.5 % del PIB).

A pesar de sus avances en control de deuda pública, la nación caribeña continúa atada a compromisos con el Fondo que limitan su gasto social.

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Honduras, entre la deuda moderada y la dependencia

En el caso de Honduras, el informe del FMI detalla una deuda de 671 millones de dólares, equivalente a cerca del 1.9 % del PIB nacional.

Aunque el monto parece moderado frente a las cifras de Argentina o Ecuador, su impacto en la economía hondureña es mayor debido al limitado tamaño del mercado y la baja capacidad de recaudación interna.

Expertos locales advierten que este tipo de obligaciones, aunque necesarias para mantener la estabilidad macroeconómica, reducen el margen de maniobra fiscal del país y lo exponen a una dependencia prolongada del crédito internacional.

“El problema no es cuánto se debe, sino la estructura productiva que impide crecer lo suficiente para pagar sin sacrificar inversión social”, señalan analistas hondureños.

Honduras mantiene acuerdos vigentes con el FMI para mejorar su sostenibilidad fiscal, fortalecer la transparencia en el gasto público y ampliar la base tributaria.

Sin embargo, las metas del Fondo muchas veces colisionan con las demandas sociales internas de empleo, educación y salud, generando un delicado equilibrio entre ajuste y desarrollo.

Colombia, El Salvador y Paraguay también en la lista

Aunque con montos menores, aparecen en la lista Colombia (638 millones de dólares), Surinam (586 millones) y Barbados (558 millones).

El Salvador (234 millones) y Paraguay (198 millones) completan la lista de naciones deudoras del FMI.

Los expertos sostienen que incluso deudas relativamente pequeñas pueden ser riesgosas si se combinan con economías frágiles o sistemas fiscales débiles, como ocurre en varios países del istmo centroamericano.

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Un reto para la estabilidad regional

La creciente deuda con el FMI se convirtió en un símbolo de la fragilidad económica latinoamericana.

Los gobiernos enfrentan el dilema de elegir entre el financiamiento externo o el ajuste interno.

Esta es una disyuntiva que suele traducirse en crisis sociales, protestas y pérdida de confianza.

En un contexto de desaceleración global y menor inversión extranjera, la región parece caminar sobre una cuerda floja.

Y aunque el FMI sigue ofreciendo oxígeno financiero, la deuda continúa siendo una carga que limita el futuro de América Latina.

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