la clave que exigen los expertos para frenar el crimen

La clave no está en castigar más, sino en investigar mejor. Honduras no necesita leyes más duras si no puede sostenerlas con pruebas

Las cifras no necesitan adornos para estremecer. Más de 400 asesinatos en lo que va del año dejan una estela de dolor que no se borra con discursos ni con reformas legales. En los barrios, en las colonias y comunidades, el miedo no se mide en leyes aprobadas, sino en un sistema que no logra investigar ni resolver los casos.

En ese escenario, expertos en derecho penal y seguridad levantan la voz. No lo hacen desde la teoría, sino desde la experiencia de ver cómo el sistema tropieza en lo esencial: investigar.

Para ellos, las recientes reformas al Código Penal y Procesal Penal no representan una solución, sino una señal de que el problema sigue sin enfrentarse de raíz.

El exfiscal Manuel Asdrúbal Murillo lo plantea con claridad: “Cuando usted fortalece penas, lo que está admitiendo es que ha fracasado en la investigación criminal en el país”.

No es un razonamiento menor. Es una advertencia directa sobre un sistema que castiga más en el papel, pero no logra construir casos sólidos en la práctica.

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Sin investigar no hay justicia

El debate no se queda en el endurecimiento de penas. Se traslada a lo que falta. El analista Germán Licona, por su parte, cuestiona la ausencia de políticas claras en materia de seguridad y señala que las reformas planteadas terminan siendo “cosméticas”. Cambian la forma, pero no tocan el fondo.

En el sistema acusatorio, la prueba no es un detalle: es el corazón del proceso. Sin evidencia bien construida e investigaciones rigurosas, los casos se caen.

Y cuando eso ocurre, el mensaje que queda en la calle es contundente: delinquir puede no tener consecuencias.

Juristas coinciden en que la carga probatoria ha sido débil, lo que permite que responsables de crímenes graves eviten condenas.

El magistrado Fernando Morazán advierte que estas iniciativas responden a un “populismo penal que no lleva a ningún resultado” y a una apuesta por medidas visibles que no cambian la realidad.

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Honduras cuenta con laboratorios de Policía Científica y Criminalística en Tegucigalpa, pero falta personal para atender la avalancha de expedientes. Foto: DPI.

Más castigo, misma impunidad

Endurecer penas sin fortalecer la investigación no corrige el problema, lo desplaza. La persecución del delito requiere capacidades técnicas, inteligencia, recursos y voluntad institucional.

Sin esos elementos, la justicia queda incompleta, fragmentada, incapaz de cerrar el círculo entre el crimen y la sanción.

Mientras tanto, la población sigue expuesta. Cuando los casos quedan sin resolver, la inseguridad no disminuye. “Cada expediente inconcluso refuerza la sensación de abandono y debilita la confianza en las instituciones”, dicen los expertos.

La clave no está en castigar más, sino en investigar mejor. Honduras no necesita leyes más duras si no puede sostenerlas con pruebas.

Sin investigación, no hay verdad. Y sin verdad, la justicia no existe, aunque las penas se endurezcan en el papel.

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