“He intentado acabar con mi vida…”, esto dice Catalina Giraldo, la psicóloga de 30 años que, al igual Noelia Castillo Ramos, busca la muerte asistida.
El caso de Catalina Giraldo Silva, una psicóloga de 30 años, ha reavivado el debate sobre la muerte digna y el acceso al suicidio médicamente asistido en Colombia, en un contexto marcado recientemente por la eutanasia de una joven en España.
La discusión cobró fuerza tras la muerte de Noelia Castillo Ramos, de 25 años, quien recibió la eutanasia el 26 de marzo en Barcelona, España, luego de un prolongado proceso legal avalado por autoridades sanitarias de Cataluña.
En paralelo, Catalina Giraldo, quien padece trastorno depresivo mayor, ha solicitado acceder al suicidio médicamente asistido, argumentando que ha agotado todas las alternativas terapéuticas sin resultados favorables.
Según su testimonio, ha pasado por múltiples tratamientos farmacológicos y hospitalizaciones psiquiátricas.

En entrevista con Noticias Caracol, explicó su postura: “He intentado acabar con mi vida de maneras impulsivas… pero eso no me ha quitado las ganas de hacerlo”.
Giraldo asegura que su intención no es causar más dolor a sus seres queridos, sino encontrar una forma controlada y digna de poner fin a su sufrimiento.
“Es un intento para que mi mamá y mi hermana no tengan que vivir esto de manera violenta”, señaló.
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Suicidio asistido en Colombia
El suicidio médicamente asistido fue despenalizado en Colombia en mayo de 2022 por la Corte Constitucional de Colombia.
Sin embargo, la falta de regulación específica ha impedido que casos como el de Catalina puedan llevarse a cabo, ya que actualmente no existen protocolos claros para su aplicación.
Su solicitud fue rechazada precisamente por ese vacío legal, lo que ha abierto nuevamente el debate sobre la necesidad de reglamentar este tipo de procedimientos en el país.
El caso también ha generado reacciones por el apoyo familiar que ha recibido. Su madre, María Ángela Silva, ha manifestado públicamente que acompañará a su hija en su decisión.
“Yo no puedo vivir feliz viendo sufrir a una hija“, expresó, destacando el dolor que implica presenciar el padecimiento constante de Catalina.
El caso de Catalina Giraldo continúa generando reflexión en la sociedad sobre los límites del sufrimiento, la autonomía personal y el derecho a una muerte digna.
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