
Honduras enfrenta desafíos técnicos y logísticos; sin embargo, especialistas aseguran que aún hay margen para ordenar el proceso y enderezar el rumbo.
Honduras entra en su recta final electoral con la mirada puesta en un objetivo compartido: que el voto ciudadano se respete y el proceso llegue a buen puerto. A 14 días de la jornada, persiste la incertidumbre, pero también una fe colectiva que sostiene al país en los momentos más retadores de su historia política.
En medio de tensiones, ajustes y discusiones, hay un sentimiento que crece: sí es posible corregir lo que falta.
Incertidumbre en el TREP, pero con oportunidad de mejoras
Los simulacros del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), no son los más sólidos, y esto genera dudas comprensibles.
Sin embargo, los técnicos electorales subrayan que todavía hay espacio para optimizar las pruebas, fortalecer la conectividad y reforzar la transmisión en zonas rurales antes del día decisivo.
Lejos de ver un escenario cerrado, especialistas hablan de un proceso abierto a la mejora.
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Un CNE con margen para corregir
Las tensiones internas del Consejo Nacional Electoral (CNE) marcan el ritmo del cronograma, pero no lo detienen.
Analistas coinciden en que el organismo aún tiene capacidad de rectificar, coordinar y reforzar logística esencial como papeletas, transporte y capacitación de las Juntas Receptoras de Votos (JRV).
“El proceso es accidentado, sí, pero todavía puede encarrilarse”, señalan quienes conocen de cerca la operatividad electoral en Honduras.
Fe en la conducción y en el liderazgo técnico
Para algunos especialistas, la clave está en el liderazgo que dirige este proceso.“Creo que el CNE, al mando de Ana Paola Hall, lleva con buen liderazgo el proceso. Falta afinar el tema del transporte, las papeletas y la capacitación, pero confiamos en que se logre en estas dos semanas”, afirma Alex Navas.
Su evaluación introduce un matiz importante: hay confianza en que el cronograma puede cumplirse.
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El votante hondureño: la mayor garantía
La historia reciente demuestra que, incluso cuando el panorama es complejo, el hondureño siempre llega a las urnas.
Aseguran que esa convicción ciudadana, capaz de sobreponerse a la técnica, la política y las tensiones internas, se ha convertido en el principal motor de estas elecciones.
La incertidumbre existe, pero no define la voluntad de participar. En estas dos semanas finales aún hay trabajo por hacer, ajustes por afinar y tensiones por superar.
Pero también hay una fe que no se apaga: la fe en que, incluso en medio de la incertidumbre, Honduras puede lograr un proceso electoral a la altura de su ciudadanía.