Ellas producen el café, pero otros siguen manejando el negocio

Representan el 20% de los productores, pero el acceso a crédito y exportación sigue limitado para las mujeres cafetaleras.

En las fincas donde el café se levanta con madrugadas largas, manos curtidas y decisiones que no admiten errores, hay mujeres que sostienen una parte clave del principal rubro agrícola de Honduras. No son pocas ni están al margen, según la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), son cerca del 20% de quienes producen el grano que cada año supera los 6,2 millones de quintales exportados.

Pero cuando la cosecha sale de la montaña y entra al circuito del dinero, del crédito y del mercado internacional, muchas de ellas dejan de ser protagonistas y pasan a depender de un sistema que todavía no les abre el mismo espacio.

“Aquí hay madrugadas, hay esfuerzo y hay familia. Pero cuando llega el momento de vender el café, una siente que el trabajo ya no le pertenece del todo. Ahí es donde más pesa ser mujer en este rubro”, dice Esperanza Folgar, cafetalera de Intibucá.

En 2025, las exportaciones de café de Honduras registraron un destacado desempeño al totalizar USD 2,329.1 millones, lo que representó un incremento de USD 1,110.9 millones (91.2 %) en comparación con 2024, según datos del Banco Central.

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Producen café, pero no deciden el negocio

El problema no está en la producción, las mujeres siembran, cuidan y cosechan. Conocen el ciclo del café, enfrentan el clima y sostienen la finca en medio de incertidumbres que no siempre se ven en las cifras.

El problema aparece después, cuando el grano cambia de manos y entra a una cadena donde el acceso al financiamiento sigue siendo limitado y la posibilidad de exportar directamente se convierte en una barrera difícil de cruzar.

Sin crédito suficiente, las decisiones se achican y sin exportación directa, la ganancia también.

Así, muchas productoras quedan atadas a intermediarios o a esquemas donde su margen de negociación es menor, aunque su trabajo sea igual o incluso más exigente.

El café que ayuda a sostener la economía nacional también refleja, en esa misma cadena, una desigualdad que persiste.

Mujeres cafetaleras en Honduras y acceso a mercados

Desde el gobierno se anunciaron medidas orientadas a cambiar ese escenario. La intención es clara: facilitar el acceso a financiamiento y abrir más puertas para que las mujeres puedan participar en los mercados internacionales no solo como productoras, sino como participantes integrales dentro del negocio.

Francisco Ordóñez, subsecretario de Caficultura en la SAG, asegura que desde el gobierno se impulsa el fortalecimiento de la política de género en el sector.

“Queremos lograr una inclusión efectiva de las mujeres en toda la cadena de valor del subsector cafetalero del país”, afirmó.

La apuesta apunta a fortalecer una política de género que las incluya en todo el subsistema cafetalero, desde la siembra hasta la comercialización.

café

Los retos en el rubro

Pero el reto no está en el anuncio, sino en el resultado. Porque en el campo, las transformaciones se miden en oportunidades concretas.

También, cuando una mujer logra crédito sin obstáculos, cuando puede vender su café sin depender de otros y cuando su voz pesa en las decisiones que antes le eran ajenas.

El café hondureño ya tiene rostro de mujer, aunque durante años ese rostro haya quedado relegado a la sombra de la producción.

Ellas ya están dentro del negocio, lo sostienen con trabajo constante y sin protagonismo.

Lo que falta no es que participen más, sino que el sistema deje de girar sin ellas y empiece, de una vez, a reconocer que sin su fuerza, el café de Honduras no tendría el mismo peso.

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