El software que desafía al clima y salva las cosechas de El Paraíso

Desde Danlí, científicos y campesinas construyen datos, predicen lluvias y transforman la agricultura frente al avance del cambio climático.

En las aldeas de El Paraíso, el clima ya no es solo un tema de conversación cotidiana. Es una amenaza constante. Un verano que se alarga demasiado. Una tormenta que arrasa en minutos lo sembrado durante meses. Una sequía que deja sin agua los reservorios.

Frente a ese escenario incierto, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desde su Campus El Paraíso, decidió enfrentar al clima con ciencia, datos y tecnología.

Lo hicieron creando un software capaz de predecir períodos de sequía y lluvia, una herramienta que busca convertir la intuición campesina en información precisa y útil para salvar cosechas.

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El Paraíso, ciencia hecha en el territorio

El proyecto, liderado por la doctora Isis Yelena Montes, combina hidrología, meteorología y análisis computacional para entender cómo cambia el comportamiento del agua y la atmósfera en la región.

No se trata de estudios aislados desde un laboratorio. Es una investigación construida junto a las comunidades.

“Buscamos mediciones hidroclimáticas óptimas para ofrecer soluciones reales a sequías, inundaciones y eventos extremos”, explica Montes.

El corazón del sistema es un software desarrollado por estudiantes y docentes de Informática Administrativa, que procesa datos recogidos directamente en campo: lluvia, temperatura, humedad y patrones estacionales.

Cada registro es una pieza de un rompecabezas climático que, con el tiempo, permite anticipar riesgos.

El Paraíso

Mujeres que miden el futuro

Uno de los pilares del proyecto es la participación comunitaria. En especial, la de unas 30 mujeres rurales que se convirtieron en observadoras del clima.

Ellas miden la lluvia, anotan datos en libretas, registran temperaturas y alimentan el sistema. No son solo colaboradoras. Son protagonistas.

“Empoderarlas en cambio climático y desarrollo sostenible transforma también su rol en la comunidad”, sostiene Montes.

Mientras cuidan a sus hijos, trabajan la tierra y sostienen sus hogares, también construyen conocimiento científico que protege el futuro agrícola de la región.

Del cuaderno al algoritmo

Las productoras registran diariamente la lluvia. Luego, esos datos se digitalizan y se integran al software, que genera estadísticas mensuales, anuales e históricas. Con esa información, los agricultores pueden saber:

  • Cuándo llueve más.
  • Cuándo empiezan las sequías.
  • Qué meses son más riesgosos.
  • Cuáles fechas son ideales para sembrar.

El sistema convierte la experiencia acumulada en evidencia medible. Y la incertidumbre, en planificación.

El Paraíso

Una red que quiere crecer

El proyecto no se limita a El Paraíso. Regiones como Olancho muestran interés en replicarlo. Además, la investigación cuenta con el respaldo académico de la Universidad de Concepción, que aporta estudios en inteligencia artificial para mejorar la precisión de los modelos atmosféricos.

El siguiente paso es ampliar la cobertura, incorporar más sensores, estaciones y comunidades, y consolidar una red nacional de monitoreo climático rural.

En El Paraíso, la lucha contra el cambio climático no se libra con discursos, sino con registros diarios, talleres comunitarios, algoritmos y mujeres tomando notas bajo la lluvia.

Cada dato es una semilla, los análisis una barrera contra la pérdida. Cada proyección, una oportunidad para resistir.

Mientras el clima se vuelve más impredecible, este proyecto demuestra que la ciencia hecha desde las comunidades puede marcar la diferencia entre perderlo todo… o volver a sembrar con esperanza.

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