El narco apuesta por encomiendas para mover droga sin hacer ruido

Marihuana, cocaína y metanfetamina aparecen en paquetes enviados dentro y fuera del país, una dinámica que mezcla comercio legal con rutas ilícitas

Las cajas de encomiendas llegan cerradas, rotuladas y alineadas junto a decenas de paquetes que esperan su turno para salir. A simple vista, nada las diferencia. Todo parece parte de la rutina. Pero al abrir una de ellas, la escena cambia y revela cómo el narco encontró en lo cotidiano una forma de moverse sin llamar la atención.

En una empresa de encomiendas, agentes del Ministerio Público encontraron seis paquetes de marihuana dentro de una caja.

Cada uno pesó tres libras y tenía la leyenda “Gorila Hush”. El destino, según las investigaciones, apuntó a Estados Unidos, pero ahora el foco está en quién dejó el paquete, una pieza que se pierde en medio del flujo diario.

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El narco moviendo encomiendas en todo el país

Ese mismo patrón aparece en otros puntos del país. En enero de 2026, en la aduana La Mesa de San Pedro Sula, autoridades interceptaron paquetes con supuesta cocaína que tenían como destino Orlando, Florida.

No hubo rutas clandestinas visibles. La droga avanzó dentro del sistema y, el 5 de septiembre de 2025, dos cajas de cartón las descubrieron antes de llegar a Tegucigalpa. Dentro había 54 libras de presunta marihuana.

En junio de 2025, en Choluteca, otra encomienda levantó sospechas. Al abrirla se encontraron 60 libras más. Los casos cambian de ciudad, pero no de lógica.

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La inteligencia, así como información anónima es clave para el hallazgo de las narco encomiendas. Foto: DLCN.

Comercio electrónico y aumento de envíos

El crecimiento del comercio virtual multiplica el movimiento de paquetes en el país. Desde la pandemia, el flujo no deja de aumentar. Cada día, decenas de camiones cargados con encomiendas cruzan carreteras, centros logísticos y aduanas.

En ese volumen, el control enfrenta un límite claro. Un agente lo resume así: “muchas veces el primer filtro no es la tecnología, sino el olfato. Al abrir un compartimento, el aroma delata lo que viaja oculto. A partir de ahí, comienza la revisión, paquete por paquete”, explica.

El problema es el tiempo. Mientras se inspecciona un camión, otros siguen su ruta. El control avanza, pero el flujo no se detiene.

Las autoridades cuentan con escáneres y perros entrenados, pero insisten en que la clave está en la inteligencia previa, en detectar el paquete antes de que entre al sistema.

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Los perros también son clave para hacer exitosa las detecciones de droga en encomiendas. Foto: DLCN.

Otros métodos

El método tampoco se limita a empresas de envíos. En julio de 2025, siete kilogramos de metanfetamina fueron encontrados en una caja dentro de un bus interurbano que cubría la ruta Choluteca-Tegucigalpa. El paquete viajó como cualquier otro.

El cambio es evidente. El narco ya no necesita esconderse en rutas lejanas. Ahora se mezcla con lo cotidiano, con lo que todos usan, con lo que parece inofensivo.

Las encomiendas ofrecen velocidad, alcance y una cobertura que reduce el riesgo de ser detectado.

El narco entendió que moverse sin ruido no es desaparecer, sino parecer una parte del día a día: una caja más, entre cientos, que logra pasar.

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