el asesino que silenció cinco vidas en el Hato de Enmedio

el asesino que silenció cinco vidas en el Hato de Enmedio

Casi una década después, la justicia dio un giro: el principal señalado por el asesinato múltiple en el Hato de Enmedio enfrentará prisión preventiva.

Once de febrero de 2016. Sector 3 de la colonia Hato de Enmedio, en Tegucigalpa. El silencio de esa tarde se rompió con una ráfaga de disparos que dejó en el suelo a cuatro menores: Dulce María, Sara Yissel, Ana Yansi y Luis Carlos, junto a un adulto, Abel de Jesús.

Ese asesinato múltiple, brutal y repentino, marcó para siempre a una comunidad que aún recuerda el sofá donde los cinco estaban sentados, descansando tras recolectar materiales reciclables del contenedor de basura cercano.

Por años, el asesinato quedó suspendido entre expedientes, pistas sueltas y miedo. Pero en 2025, un nombre emergió con fuerza: Arron Jhosua Rodas Zelaya.

La investigación del Hato de Enmedio que reconstruyó cada paso del asesinato

La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) retomaron el caso con un objetivo claro: reconstruir la escena y descifrar quién disparó aquella tarde.

Las pesquisas siguieron un hilo contundente. El vehículo del que bajaron los atacantes fue robado minutos antes, un detalle que permitió conectar rutas, horarios y movimientos.

Luego, el rompecabezas del asesinato empezó a tomar forma:– Varios hombres descendieron del automóvil.– Estaban armados con distintas armas de fuego.– Se dirigieron directamente al sofá donde los jóvenes descansaban.– Dispararon sin dar oportunidad de huida.– A los pocos segundos, huyeron del lugar.

Los investigadores concluyeron que Rodas Zelaya participó activamente en el asesinato, actuando junto a otros hombres aún no capturados.

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Por qué la justicia finalmente se movió

La Sección de Muerte de Menores de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDV) presentó los medios probatorios que no se lograron encajar en años anteriores.

Los testimonios, los análisis del arma, los dictámenes de escena y la ruta del vehículo fueron parte de una línea sólida que permitió solicitar prisión preventiva.

En audiencia inicial, el juez dictó auto de formal procesamiento por asesinato agravado y otorgó la medida cautelar más severa: prisión preventiva.

Para las familias, que convivieron con el vacío durante casi una década, la medida representa el primer paso en un camino largo, pero inaplazable: saber quién asesinó a sus hijos y por qué.

Un asesinato en la capital hondureña que no se olvidó

En el Hato de Enmedio, el asesinato quedó tatuado en las paredes, en los pasajes y en las memorias de la colonia capitalina.

Nadie olvida que Dulce María tenía 13 años; que Sara apenas 17; que Luis Carlos soñaba con estudiar; o que Abel trabajaba para sobrevivir.

Eran jóvenes que buscaban en materiales reciclables una oportunidad para llevar comida a sus casas.

El asesinato los arrebató en segundos. La justicia tardó años. Pero este paso judicial marca el inicio del cierre que sus nombres merecen.

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Crimen de cuatro jóvenes: una investigación abierta

Aunque Rodas Zelaya está ahora en prisión preventiva, la investigación sigue abierta. Faltan capturas, faltan respuestas y falta reconstruir a detalle por qué a estos cinco los asesinaron.

La colonia del Hato de Enmedio insiste: el asesinato no puede quedar inconcluso. El sistema judicial hondureño tiene ahora una oportunidad única: demostrar que incluso los crímenes que parecen enterrados pueden encontrar justicia.

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