
Dos productos avanzan por debajo del radar y están dejando millones en divisas: el oro y el camarón. Ambos crecieron en valor, volumen y demanda internacional.
El 2025 ha sido el año del café: del precio histórico, del superávit con Europa, de la recuperación de sacos exportados. Pero mientras ese producto acapara titulares y discursos oficiales, otras dos exportaciones se abren paso en silencio: el oro y el camarón.
Ninguno de los dos genera grandes campañas públicas, pero ambos dejaron cifras que sorprenden incluso dentro del propio sector productivo.
- El oro alcanzó $ 132 millones, un salto de 34.3 % frente a 2024.
- El camarón llegó a $ 149.8 millones, creciendo 24.5 millones interanual.
Así lo revela el Informe de Comercio Exterior de Bienes, Julio 2025 del Banco Central de Honduras (BCH).
El informe analiza el desempeño de las exportaciones e importaciones hondureñas con detalle por producto, mercado y variación interanual, y que permite identificar las tendencias reales detrás del comercio exterior del país.
En este caso, el oro y camarón son sectores distintos, con realidades distintas, pero unidos por un hilo común: la demanda internacional empuja hacia arriba lo que Honduras exporta desde sus minas y sus estanques.
Oro al alza: un refugio internacional que empuja a Honduras
El oro hondureño vivió un repunte inesperado. No por un aumento dramático en la producción interna, sino por un fenómeno global: cuando el mundo atraviesa incertidumbre, el oro se convierte en refugio.
Y 2025 ha sido un año de incertidumbre.
- Conflictos geopolíticos.
- Políticas arancelarias tensas entre bloques comerciales.
- Un dólar debilitado.
Todo eso elevó los precios internacionales del oro 39.8 %, lo que disparó el valor de cada onza exportada por Honduras.
El país envió la mayor parte a Estados Unidos (75 %) y Suiza (25 %), mercados que absorben oro para inversión y para industria tecnológica.
No hay un boom minero interno. Hay un boom de precios. Y Honduras está, por ahora, en el carril de los beneficiados.
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Camarón: un repunte que llega desde el sur
El camarón hondureño también vivió un año favorable, aunque por razones distintas a las del oro.
En 2025 la demanda internacional empezó a recuperarse tras dos años de inestabilidad logística y reducción de consumo. Y los mercados clave regresaron:
- México, donde la industria alimentaria volvió a pedir volúmenes mayores.
- Reino Unido, que incrementó compras mientras diversifica proveedores.
- Francia y Alemania, cuyos importadores reactivaron contratos de producto congelado y fresco.
El volumen exportado subió 9.6 %, acompañado de un aumento en precios de 9.1 %. La combinación perfecta: más ventas y mejores precios.
Este crecimiento empuja directamente a las comunidades productoras del sur: Choluteca y Valle, donde miles de familias dependen de las granjas camaroneras para sostener el ingreso mensual.
Silenciosos, pero estratégicos
No generan titulares como el café. No representan masas laborales como la maquila. Pero su aporte es contundente:
- USD 281 millones combinados entre enero y julio de 2025.
- Diversificación del portafolio exportador.
- Sostenimiento de comunidades mineras y del corredor camaronero del sur.
- Ingreso de divisas en un momento en que otros productos retroceden.
Oro y camarón no serán los protagonistas del discurso oficial, pero en 2025 están dando señales claras: cuando el país diversifica y aprovecha las ventanas internacionales, gana estabilidad.
Estas exportaciones silenciosas demuestran que Honduras todavía puede competir, adaptarse y encontrar espacios en un mercado global cambiante.
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