El estudio “La quincena del hondureño”, de Consulting HNL, reveló que muchos hondureños se quedan con su billetera ‘en rojo’ antes del próximo pago.
Un estudio titulado “La quincena del hondureño”, elaborado por Consulting HNL en alianza con la firma Marketing Total, reveló que la mayoría de los trabajadores en Honduras enfrenta dificultades para sostener sus gastos durante todo el período de pago, debido al peso que tienen los gastos básicos en el presupuesto familiar.
La investigación, analizada en noticiero Hoy Mismo a.m., de TSi, se basó en 1,000 entrevistas presenciales realizadas en distintas ciudades del país y analizó cómo los hondureños distribuyen su salario, cuáles son sus principales gastos y qué decisiones toman cuando el dinero ya no alcanza.
Uno de los resultados más contundentes de “La quincena del hondureño” indica que la quincena dura en promedio entre 10 y 11 días, es decir, poco más de la mitad del período de pago de 15 días.
En consecuencia, el 64% de los entrevistados reconoció que se queda corto antes de que llegue su siguiente salario.
Durante la presentación del análisis en el noticiero Hoy Mismo, el presentador Efraín Farach explicó que el estudio busca entender el comportamiento económico cotidiano de la población.

“Observamos que al hondureño la quincena le dura entre 10 y 11 días. Eso significa que si le pagaron el 30 de un mes, para el día 10 u 11 del siguiente mes ya se le terminó el dinero”, explicó el presentador al comentar los resultados.
Además, el análisis identificó que el grupo de edad entre 36 y 45 años presenta la menor duración de la quincena, lo que sugiere que esta etapa de la vida concentra mayores responsabilidades financieras, como vivienda, educación y manutención familiar.
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Más del 55% del gasto se destina a alimentación
Asimismo, el estudio también revela que el 55% de los entrevistados identifica la alimentación como su principal gasto mensual, principalmente en productos de la canasta básica.
En segundo lugar aparece la vivienda, mientras que otros gastos como educación, servicios o transporte ocupan porcentajes menores dentro del presupuesto familiar.
Al respecto, el director de proyectos de Marketing Total, Carlos Argeñal, explicó que estos datos evidencian un patrón de consumo centrado casi exclusivamente en la subsistencia.
“Prácticamente es un esquema de consumo bastante básico. No hay mucho espacio dentro de la billetera del hondureño para invertir o desarrollar un negocio, porque la mayor parte del ingreso se destina a la alimentación y a los gastos esenciales”, señaló Argeñal.
De acuerdo con el análisis presentado, el peso del gasto en alimentos puede aumentar dependiendo del grupo poblacional.
En algunos segmentos, como adultos mayores, la proporción del presupuesto destinada a comida puede llegar incluso a alrededor del 70% del gasto mensual, según lo discutido durante el programa.
Más de la mitad no puede darse gustos
Otro dato relevante del estudio es que más de 5 de cada 10 entrevistados —es decir, más del 50%— afirma que no puede darse gustos, debido a las limitaciones del ingreso.
Sin embargo, cerca de 45% de los participantes sí asegura que ocasionalmente realiza gastos recreativos, como salidas o comidas fuera de casa, lo que también influye en la reducción del dinero disponible para el resto de la quincena.
En ese sentido, Argeñal explicó que los gustos pueden incluir diversas actividades de consumo.

“Dentro de esos gustos está comer fuera, salir los fines de semana o incluso entre semana. Esa es una variable que también se suma al gasto en alimentación”, explicó.
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Cuando el dinero no alcanza, recortan comida y salidas
El estudio “La quincena del hondureño” también analizó qué decisiones toman los hondureños cuando su ingreso no alcanza para cubrir toda la quincena.
Los resultados indican que los principales recortes se realizan en comida y salidas, siendo estas las dos áreas donde los hogares ajustan más su presupuesto.
No obstante, el comportamiento cambia según el nivel socioeconómico.
En sectores de ingresos medios y altos, el ajuste suele implicar reducir comidas fuera del hogar, mientras que en los niveles más bajos la reducción puede afectar directamente la compra de alimentos.
“En algunos casos se reduce la compra mensual de alimentos o de proteínas como carne o pollo, porque hay gastos que se deben pagar sí o sí, como la renta”, explicó Argeñal.
El 43% dice que ahorraría si recibiera un aumento salarial
Por otro lado, a pesar de las dificultades para llegar al final de la quincena, el estudio muestra que el ahorro sigue siendo una aspiración para muchos hondureños.
Cerca del 43% de los entrevistados aseguró que destinaría un aumento salarial al ahorro, lo que lo convierte en el objetivo financiero más mencionado dentro de la encuesta.
Sin embargo, los analistas consideran que esta respuesta refleja más un deseo que una práctica consolidada.
“El ahorro es una aspiración. Todos creen que debería ser el principal objetivo cuando aumentan los ingresos, pero también debemos entender que al hondureño le gusta darse gustos y relajarse”, señaló Argeñal.
Finalmente, Farach subrayó que la investigación busca construir una visión más completa del comportamiento económico del país.
“La idea es tener una radiografía del hondureño, entender cómo vive, cómo gasta y cuáles son sus prioridades económicas”, concluyó.
El estudio Consulting HNL continuará presentando resultados en próximas entregas; en las siguiente se abordará tema de las Deudas, ahorro y manejo del presupuesto, considerados factores clave en la sostenibilidad financiera de las familias hondureñas.
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