
Desde las montañas del sur hasta las costas del Atlántico, comunidades hondureñas están cultivando esperanza con proyectos que combinan tradición e innovación.
En lo profundo de Concepción de María, en Choluteca, y a orillas del río Cangrejal, en Atlántida, pequeños grupos comunitarios demuestran que la crisis climática puede enfrentarse desde la raíz.
Con apoyo de la Octava Fase Operativa del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), se impulsa una red de proyectos locales que buscan transformar realidades con herramientas sostenibles y humanas.
La meta es clara: involucrar a comunidades enteras en la conservación y el uso responsable de sus recursos, fortalecer capacidades locales, conocimientos ancestrales e innovación ambiental.
Combatiendo la crisis climática con agroecología
En el árido sur de Honduras, la Asociación de Comités Ecológicos del Sur de Honduras (ACESH) lidera un proyecto de agroecología y seguridad alimentaria.
En las comunidades de El Muñeco, La Pintura, El Guacimal y La Cañita, los pobladores aprendieron a crear huertos familiares y parcelas colectivas donde la tierra vuelve a dar frutos sostenibles.
Además, el acceso a microcréditos y el fortalecimiento del ahorro local genera una nueva economía solidaria en la zona, con mujeres y jóvenes al frente.
A la par, la Asociación de Juntas de Agua (AJAM) trabaja en la restauración de tres microcuencas en Concepción de María, donde las fuentes hídricas estaban contaminadas o casi secas.
Las capacitaciones en prácticas agrícolas amigables con el ambiente cambian los hábitos productivos y devuelven vida al agua y a la tierra.
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Rescate de la agricultura ancestral en Colón
En la comunidad garífuna de Cusuna, en Iriona, la organización Empresa de Usos Múltiples Nueva Luz apuesta por rescatar la agricultura ancestral como una vía de seguridad alimentaria y orgullo cultural.
Durante un año, este proyecto trabajará para recuperar 32 variedades tradicionales de yuca, resistentes a plagas e inundaciones, y con alto valor nutricional.
También se promueve el uso de plantas medicinales y aromáticas, revitalizando saberes antiguos y creando alternativas económicas sostenibles.
Pesca artesanal y liderazgo comunitario en el Atlántico
En Santa Fe, Colón, la Red Municipal de Pesca impulsa el empoderamiento sostenible de pescadores garífunas.
Con nuevas herramientas, formación legal y acompañamiento se fortalece la pesca artesanal y protegen las áreas marinas de Cayo Blanco, vitales para la biodiversidad.
“Esta es la primera vez que nos enseñan cómo administrar un fondo. Es una gran escuela para nosotros”, dice Germán Hernández.
Hernández, es presidente de REDPESCAH, una organización que también lidera un proyecto paralelo para fortalecer la comercialización sostenible de productos del mar.
Jóvenes que transforman la conservación en arte
En Atlántida, un grupo de jóvenes convirtió la conservación en una forma de expresión.
La organización Jóvenes para el Desarrollo Sostenible y la Conservación de la Cuenca del Río Cangrejal impulsa un proyecto donde la creatividad se une a la tecnología.
Con cámaras y computadoras, aprenden diseño y fotografía profesional para crear calendarios, camisetas y materiales inspirados en la biodiversidad del río Cangrejal.
Así, logran conectar el arte, el emprendimiento y la educación ambiental en una misma causa.
El futuro de Honduras se construye desde las manos de quienes nunca dejaron de creer que prevenir la crisis climática, protege el ambiente.
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