Los videos de jóvenes que afirman “sentirse” o “identificarse” como animales han despertado inquietudes, temor y múltiples interrogantes en muchos hogares.
Las últimas semanas, el término Therian ha tomado fuerza en redes sociales y se ha convertido en tema de conversación en muchos hogares. Videos de adolescentes que dicen sentirse identificados con animales han despertado inquietud entre madres y padres que no saben cómo interpretar esta conducta.
Mientras algunos lo ven como una moda viral, otros se preguntan si se trata de algo más complejo relacionado con la identidad juvenil. La exposición constante en plataformas digitales ha amplificado el fenómeno y lo ha llevado a convertirse en tendencia.

Ante la incertidumbre, surgen dudas legítimas: ¿es una etapa normal?, ¿debo alarmarme?, ¿cómo acompañar a mi hijo sin juzgarlo? Especialistas señalan que antes de etiquetar, es importante comprender el contexto emocional detrás de esta expresión.
Señales para indicar que tu hijo es therian
Algunos adolescentes expresan sentirse conectados interna o emocionalmente con un animal en particular. Pueden verbalizar frases como “me identifico más con un lobo” o mostrar un fuerte apego simbólico hacia cierta especie.
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También es posible que adopten conductas asociadas, como imitar movimientos, sonidos o utilizar accesorios como máscaras y colas, generalmente en espacios privados o creativos. Además, suelen interactuar en comunidades digitales donde comparten este tipo de identidad.
Sin embargo, esto no implica automáticamente un problema psicológico. Las verdaderas señales de alerta aparecen cuando existe aislamiento extremo, ansiedad constante o dificultades marcadas en la escuela y en la dinámica familiar.
¿Es una enfermedad y debo preocuparme?
Especialistas en psicología coinciden en que no se trata de un trastorno psicótico. Más bien, lo describen como una manifestación vinculada a la búsqueda de identidad y pertenencia, especialmente común durante la adolescencia.

Muchos jóvenes atraviesan etapas en las que exploran distintas formas de definirse. En algunos casos, esta identificación puede estar relacionada con sentimientos de soledad o con la necesidad de encontrar un grupo donde encajar.
La preocupación no debe partir del miedo, sino de la observación atenta. Si el comportamiento viene acompañado de cambios drásticos en el estado de ánimo o problemas para desenvolverse en su vida diaria, podría ser momento de buscar orientación profesional.
¿Qué debo hacer como padre?
El primer paso es abrir un espacio de diálogo sin burlas ni confrontaciones. Escuchar con calma permite entender qué está sintiendo el adolescente y qué significado tiene para él esta identificación.
Los expertos recomiendan presencia real, no solo física sino emocional: compartir tiempo de calidad, establecer límites claros y evitar confundir comprensión con permisividad absoluta.
Si existen conflictos familiares o señales de malestar profundo, acudir a un terapeuta puede ayudar a descubrir qué hay detrás de esta conducta. En la mayoría de los casos, se trata de una etapa ligada al proceso natural de crecimiento, pero el acompañamiento adecuado marca la diferencia.
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