La OMC alerta que el bloqueo del estrecho de Ormuz amenaza fertilizantes y alimentos, afectando la seguridad alimentaria global.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) advirtió sobre las graves repercusiones que el bloqueo del estrecho de Ormuz podría tener en las importaciones de fertilizantes y alimentos a nivel mundial, especialmente en países con gran producción agrícola y en las naciones de la región del Golfo Pérsico.
«Más allá de los combustibles, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha interrumpido el suministro de fertilizantes, fundamentales para la agricultura mundial», señaló la OMC durante la presentación de sus perspectivas para la economía y el comercio global.
Este estrecho, estratégico por su ubicación, se convierte en un punto crítico para el transporte marítimo de recursos esenciales, no solo de petróleo sino también de insumos agrícolas.
La organización precisó que países como India, Tailandia y Brasil dependen de esta ruta para el 40 %, 70 % y 35 % de sus importaciones de urea, un fertilizante clave para la producción agrícola.
Además, alertó sobre el riesgo que esto representa para naciones extremadamente vulnerables en África, donde cualquier interrupción en el suministro de alimentos y fertilizantes puede generar crisis humanitarias.
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Fertilizantes y energía: un impacto doble
«Por Ormuz no solo pasa un 20 % del petróleo que se consume en el mundo, sino también un 30 % de los fertilizantes, por lo que hablamos de un impacto muy fuerte para los importadores de alimentos y para la seguridad alimentaria», explicó el economista jefe de la OMC, Robert Staiger.
En el sector energético, los países importadores netos enfrentarán un incremento en los precios de la energía, lo que limitará su capacidad de importar otros bienes esenciales.
Por otro lado, Staiger señaló que algunos países exportadores de energía podrían beneficiarse parcialmente de esta situación, al verse menos afectados por los cierres y las alteraciones en las cadenas de suministro.
El organismo internacional insistió en la necesidad de mantener abiertas las rutas comerciales y garantizar la estabilidad del transporte marítimo para evitar una escalada de los impactos económicos y humanitarios a nivel global.
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