así vendían droga en Santa María del Real

Una red silenciosa convirtió barrios en centros de vigilancia y venta de drogas, atrapando a jóvenes en un círculo de adicción y violencia.

En Santa María del Real, Olancho, el movimiento cotidiano parecía normal. Motocicletas entrando y saliendo, vecinos caminando sin sospechar, jóvenes reunidos en las esquinas. Detrás de esa rutina se escondía una red que observaba cada paso.

Desde casas convertidas en centros de operación, los integrantes vigilaban en tiempo real quién entraba, quién salía y quién resultaba extraño.

Cámaras instaladas estratégicamente permitían anticipar cualquier riesgo. Ningún carro desconocido pasó desapercibido. Ninguna persona foránea entró sin ser detectada. El negocio no solo era vender droga. Era controlar el territorio.

De interés: Honduras ante un nuevo mapa global del narcotráfico marítimo

Santa María del Real, un pueblo vigilado

La estructura perfeccionó su método. Unos monitoreaban las pantallas, otros se encargaban de mover el producto. Uno de los hermanos que cayó en la operación asumió el rol clave: repartir la droga directamente a domicilio.

No había necesidad de exponerse en las calles. El servicio llegaba hasta la puerta. Jóvenes, consumidores habituales y nuevos clientes recibían envoltorios sin levantar sospechas.

Era una red diseñada para pasar inadvertida. Cada miembro tenía una función. Cada error podía costar caro. Y cada venta alimentaba una cadena silenciosa de adicción.

Santa María del Real.
Parte de las evidencias que la DLCN documentó para el proceso judicial contra los cuatro detenidos en Santa María del Real. Foto: DLCN.

La feria: el descuido que abrió la puerta

El punto de quiebre llegó en medio de la celebración. El municipio estaba de feria. Las calles llenas. La música, los puestos, el comercio y la llegada de visitantes crearon una distracción perfecta.

Ese movimiento masivo redujo la vigilancia habitual del grupo. Confiados, relajaron sus controles. En ese momento, las autoridades estaban listas. La información había llegado antes.

Una denuncia documentada permitió a los investigadores reconstruir el funcionamiento interno de la red, sus puntos débiles y sus horarios. Solo faltaba actuar.

Santa María del Real
Otra de las viviendas allanada en el operativo en Santa María del Real. Foto: DLCN.

El operativo que rompió el silencio

El 7 de febrero de 2026, agentes de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) Regional Olancho, junto a la Fuerza de Tarea Olancho y la Dirección de Información Estratégica C2, ingresaron al barrio La Quinta.

Tres allanamientos simultáneos, con orden judicial, rompieron la rutina del vecindario. Dentro de las viviendas encontraron la evidencia:

  • Más de 200 gramos de supuesta cocaína.
  • Envoltorios con supuesta marihuana.
  • Siete teléfonos celulares.
  • 47,830 lempiras en efectivo.
  • Utensilios para preparar y distribuir droga.

No era consumo personal. Era distribución organizada. El operativo dejó cuatro capturados: dos mujeres y dos hombres, presuntamente responsables del delito de tráfico de drogas.

Junto con la evidencia, fueron puestos a disposición de las autoridades para continuar el proceso judicial.

Más allá de las detenciones, quedó al descubierto algo más profundo: cómo una red pequeña, silenciosa y disciplinada puede envenenar a toda una comunidad.

Jóvenes en la mira del negocio criminal

El objetivo principal no eran grandes compradores. Eran los jóvenes. Estudiantes, trabajadores informales, adolescentes sin oportunidades. Clientes fáciles para una estructura que ofrecía “escape”, “diversión” u “olvido”, a cambio de dependencia.

Cada envoltorio vendido era una vida más atrapada. Cada entrega a domicilio reforzaba una cadena que debilitaba familias, escuelas y barrios.

En Santa María del Real, esta red logró algo peligroso: normalizar el tráfico. La droga dejó de ser un delito visible y se convirtió en parte del paisaje cotidiano. Silenciosa. Constante. Discreta.

Hasta que la feria, la denuncia y el trabajo de inteligencia rompieron el equilibrio.

Lea también: Alcohol y drogas empujan a más personas a situación de calle en Honduras

Leave a Comment