así se probó el asesinato del dueño del autolote

así se probó el asesinato del dueño del autolote

La Fiscalía logró acreditar el asesinato del dueño de un autolote en La Ceiba mediante videos, testimonios y una persecución que cerró el paso a los sicarios.

La sentencia de 15 años no cayó por casualidad. La justicia llegó porque la Fiscalía logró probar paso a paso el asesinato del dueño del autolote: desde la llegada de la camioneta negra hasta el instante en que los atacantes intentaron escapar por la CA-13.

La evidencia construyó una verdad imposible de derribar y llevó a los tres responsables a admitir su culpa.

El ataque armado que terminó en asesinato frente al autolote

El 11 de junio de 2025, Osmar Urbina Reyes estaba frente al autolote Stacy, sobre la CA-13, cuando una camioneta Toyota Runner negra se detuvo bruscamente.

De ella descendieron cuatro hombres armados. Entre ellos, Adán Cartagena Matute, alias “El Sangriento”, y Óscar Joel Ortiz Orellana, alias “El Pichunga”.

No hubo palabras: solo disparos directos, repetidos y mortales. Testigos confirmaron que dos de los atacantes volvieron para rematarlo, un acto que reflejó la violencia fría con que se ejecutó el asesinato.

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Videos, testigos y una persecución clave fue la evidencia

La investigación del asesinato avanzó con rapidez. Las cámaras de vigilancia captaron la camioneta huyendo, mientras testigos aportaron descripciones que coincidían con los ocupantes del vehículo.

La Policía Nacional emprendió una persecución sobre la misma carretera. Minutos después, interceptaron el vehículo y capturaron a sus ocupantes: Sebastián, Adán, Krysthian y Johann Cartagena Matute, originarios de Santa Rosa de Copán.

Los videos, las declaraciones y la coincidencia física con los atacantes captados en cámaras cerraron el círculo probatorio.

Uno de los detenidos siguió el proceso normal; los otros tres terminaron sin espacio para negar su participación.

La admisión de culpa y la sentencia

El 18 de junio de 2025, el caso pasó al juzgado con competencia en criminalidad organizada. La evidencia expuesta por la Fiscalía fue sólida y suficiente.

Durante la audiencia de procedimiento abreviado, Adán, Óscar y Krysthian admitieron que participaron en el asesinato.

Con ello, aceptaron la sentencia: 15 años de prisión, más inhabilitación absoluta y la prohibición de portar armas.

Fue un cierre judicial sin titubeos. La verdad quedó establecida tanto en las pruebas como en la confesión de los implicados.

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Un crimen castigado y una familia que al menos obtuvo justicia

El asesinato que estremeció a La Ceiba no quedó impune. La captura inmediata, la evidencia contundente y la admisión de culpa dieron un cierre firme a un caso que pudo haberse perdido en el silencio.

Hoy, tres hombres cumplen una condenación que ellos mismos aceptaron, y la familia de Osmar Urbina Reyes tiene al menos lo que muchos nunca obtienen: justicia.

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