“Karen vivía por y para su hijo”, así recuerdan a la hondureña de 24 años y madre de un niño de 3 años, víctima de una masacre en Texas.
A sus 24 años, Karen Paola Bautista, la joven madre, hija y hermana ejemplar perdió la vida de forma trágica en un tiroteo ocurrido el pasado 8 de noviembre en una empresa de jardinería al norte de San Antonio, Texas, Estados Unidos, donde trabajaba para sacar adelante a su pequeño hijo de tres años.
Karen murió junto a sus compatriotas Selvin y Sergio Chacón, dos hermanos que también fueron víctimas del ataque perpetrado por un joven identificado como José Hernández Galo, de 21 años, quien luego de dispararles se quitó la vida.
Una vida marcada por el amor a su hijo
Para quienes la conocieron, Karen era una mujer noble, trabajadora y llena de luz. Su mayor motivación era su hijo, Yoav Isaí Chirinos Bautista, de apenas tres años.
A diario se esforzaba para brindarle lo mejor, y cada jornada de trabajo terminaba con su sonrisa al verlo correr hacia sus brazos, dijo una de sus amigas en redes sociales.
Su familia la describe como una joven dedicada, con una profunda conexión con sus raíces hondureñas y un amor incondicional hacia su pequeño.
“Karen vivía por y para su hijo. Era una madre cariñosa, una hija ejemplar y una hermana que siempre estaba pendiente de los suyos. Su pérdida deja un vacío imposible de llenar”, expresó uno de sus familiares en medio del dolor.

Buscan repatriar su cuerpo a Honduras
La familia de Karen ha iniciado una campaña de recaudación de fondos a través de GoFundMe con el propósito de trasladar su cuerpo a Honduras, donde será sepultada junto a su abuela, a quien amaba profundamente.
Los recursos también ayudarán a cubrir los gastos funerarios y brindar apoyo a su pequeño hijo Yoav, quien ahora enfrenta la vida sin su madre.
“Queremos que descanse en su tierra, junto a su abuela. Era su deseo mantenerse conectada con sus raíces”, compartieron los organizadores de la colecta.

El tiroteo que enlutó a tres familias hondureñas
El hecho violento se registró alrededor de las 8:00 de la mañana, cuando los empleados del negocio escucharon múltiples detonaciones.
Algunos lograron escapar y alertar a la policía, pero Karen y los hermanos Chacón de 48 y 38 años, no tuvieron oportunidad de huir.
De acuerdo con las autoridades, el atacante, también hondureño, trabajaba en la misma empresa y había sido ayudado por los hermanos Chacón, quienes le dieron empleo y alojamiento al llegar a Texas.
Las autoridades aún investigan el motivo del ataque.
La noticia ha generado consternación en la comunidad hondureña migrante, que ha pedido a la presidenta Xiomara Castro y a la Cancillería de Honduras su apoyo para facilitar la repatriación de los cuerpos de las tres víctimas.
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