El Gobierno promete vigilar derechos laborales y evitar abusos, pero todo queda atado a la decisión del Congreso.
La promesa ya está sobre la mesa, pero todavía no tiene sustento legal. La Secretaría de Trabajo anunció que alista la creación de una Unidad de Empleo Parcial, una estructura que busca registrar y vigilar contratos bajo esta modalidad, aunque su puesta en marcha depende de una condición clave: que el Congreso Nacional apruebe la ley que le dará vida.
El subsecretario Daniel Discua lo dejó claro. “La institucionalidad se prepara, pero no puede avanzar sin el respaldo del Legislativo”.
Es una apuesta anticipada que intenta mostrar control desde el arranque, en un terreno que históricamente ha generado más dudas que certezas.
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Empleo parcial, un modelo que vuelve bajo vigilancia
El anuncio revive inevitablemente el recuerdo de la ley de empleo por hora. Discua recordó que, bajo ese esquema, se registraron más de 600 mil contratos.
La cifra, más que un logro, quedó marcada por el debate sobre precarización laboral y falta de garantías.
Hoy, el Gobierno intenta tomar distancia de ese pasado. La nueva unidad no solo registrará contratos, también buscará verificar que se cumplan las condiciones laborales. La diferencia, según el discurso oficial, estará en la supervisión.
“Vamos a tener la certeza de que los contratos están dentro de lo que el derecho dice”, afirmó Discua, al explicar que la Secretaría pretende monitorear de cerca cada vínculo laboral que surja bajo esta modalidad.

La apuesta por el control
La estructura ya se diseña. Tendrá director, personal técnico, auxiliares y, sobre todo, un enfoque reforzado en la inspección laboral.
La intención es que los inspectores no solo registren, sino que intervengan cuando detecten irregularidades.
Discua insistió en que la clave será fortalecer la inspección del trabajo y capacitar al personal para aplicar la nueva normativa. “Sin ese músculo institucional, cualquier ley corre el riesgo de quedarse en papel”, señala.
El objetivo, dijo, es claro: “formalizar empleo sin permitir que se vulneren derechos”.
Derechos bajo la lupa
En el centro del discurso oficial está la promesa de respetar prestaciones que antes quedaron en entredicho. Décimo tercer y cuarto mes, vacaciones y días de descanso remunerado aparecen como líneas rojas que no deberían cruzarse.
“Que no se le violenten los derechos al trabajador”, reiteró el funcionario, marcando que el Gobierno busca posicionar: una modalidad flexible, pero con garantías intactas.

Todo queda en manos del Congreso
La unidad está lista en el papel, pero no en la práctica. Sin ley, no hay estructura; sin estructura, no hay control. El anuncio, por ahora, se mueve en el terreno de la intención.
Ahí es donde se concentra la tensión. El Congreso tiene en sus manos no solo la aprobación de una normativa, sino la posibilidad de definir si esta nueva etapa del empleo parcial será distinta o repetirá los errores del pasado.
Porque más allá del discurso, el verdadero examen no será la creación de la unidad, sino su capacidad de evitar que el trabajo, otra vez quede a medio camino entre la formalidad y la precariedad.
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