Van 12 vidas que la violencia política se cobra en Honduras en 2025

Van 12 vidas que la violencia política se cobra en Honduras en 2025

Aunque 2025 registra menos muertes que procesos anteriores, la violencia política sigue dejando luto en Honduras.

La violencia política volvió a escribir su propia estadística dolorosa en 2025. A doce hondureños los asesinaron en contextos vinculados al proceso electoral, según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

No son números fríos: son vidas truncadas en un país que aspira a un relevo democrático sin sangre, pero donde la tensión electoral aún encuentra la forma de abrirse paso.

Yajaira Padilla, del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), lo explica con cautela. “Hasta octubre registramos 12 homicidios relacionados a la violencia política, pero en noviembre se verifican nuevos hechos que podrían cerrar el mes con una cifra actualizada”, señala.

Aunque los datos son menores a procesos anteriores, el fenómeno no desaparece; solo cambió de tono y ritmo.

Violencia política: un 2025 menos letal, pero igual preocupante

Padilla subraya que este año se observa una reducción respecto a elecciones pasadas, lo que evidencia variaciones en la dinámica de la violencia política. Pero la disminución no implica tranquilidad.

Los departamentos de Colón, Atlántida y Yoro concentran los hechos más letales. Territorios donde la política, la disputa por el poder local y las estructuras criminales históricamente conviven en un equilibrio frágil.

Para los analistas, el llamado es claro: no caer en provocaciones ni en narrativas diseñadas para manipular el voto.

“No vale la pena ser mártir”, advierte Lester Ramírez, quien destaca que este 2025 muestra campañas más propositivas y menos polarizadas, una señal que podría explicar parte de la reducción en homicidios.

De interés: Candidato a alcalde de Arenal por el Partido Nacional denuncia atentado a su vida

Pacificar la política: el reto que los hondureños asumen

Esa misma línea la subraya el empresario Enrique Jaar, vicepresidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa.

Para él, la violencia política es un negocio redondo solo para quienes buscan dividir. “El odio y la división al único que beneficia es al político. Los hondureños queremos paz, estabilidad y un mejor futuro”, afirma con contundencia.

Sus palabras resuenan en un país cansado de sobresaltos. En uno donde el ciudadano común, lejos de los discursos encendidos, solo quiere ir a votar sin miedo, regresar a su casa sin sobresaltos y confiar en que su elección valdrá la pena.

El país llega herido, pero no derrotado, a su cita democrática

Aunque este 2025 registra menos muertes, la violencia política conserva la capacidad de amenazar la estabilidad democrática.

Cada vida perdida es un recordatorio de que Honduras todavía carga con heridas abiertas y que la competencia electoral no puede seguir cobrándose víctimas.

Sin embargo, también es cierto que este proceso deja señales distintas: campañas más respetuosas, actores que llaman a la serenidad y ciudadanos que exigen paz. En ese contraste se juega el futuro inmediato del país.

Porque al final, la democracia hondureña no se sostiene en las élites, sino en la gente que, pese al miedo, sigue creyendo que un país en paz no solo es posible… sino urgente.

Lea también: Violencia política: al menos 50 mujeres afectadas durante el proceso electoral

Leave a Comment