¿Votar en plancha o cruzado? El dilema que regresa en cada elección

¿Votar en plancha o cruzado? El dilema que regresa en cada elección

El voto en plancha divide opiniones: para algunos fortalece a los partidos; para otros, debilita la democracia. Analistas explican qué hay detrás.

Cada proceso electoral en Honduras revive el mismo dilema: ¿conviene votar en plancha o cruzar la papeleta?.

Lo que para los partidos parece una fórmula simple para asegurar poder, para los ciudadanos es una elección que define qué tipo de Congreso llegará a tomar decisiones por los próximos cuatro años.

Y en un país donde los diputados se eligen por cociente electoral y residuo, no de forma directa, la forma de marcar la papeleta importa, y mucho.

¿Votar en plancha limita la democracia?

El analista Kenneth Madrid coloca el debate en el centro mismo de la democracia. Para él, el voto en plancha debe entenderse desde dos perspectivas: la partidaria y la democrática.

Por un lado, reconoce que los partidos políticos piden el voto en plancha porque fortalece su cohesión y su presencia legislativa.

Es una estrategia natural en un sistema donde cada curul es clave para empujar un plan de gobierno. Pero Madrid advierte el otro rostro del asunto:

“El voto en plancha limita el proceso democrático en su sentido más amplio. El votante no elige desde una parrilla de candidatos; al final solo da una raya, un voto duro y partidario”.

Para él, esa modalidad no ejerce el derecho representativo de escoger propuestas, perfiles y capacidades. Es un voto que beneficia al partido, no necesariamente al país.

Madrid es contundente: “El voto en plancha nos regresa al pasado. Restringe la democracia y no se ejerce el sufragio tal como lo mandan los postulados democráticos”.

Además, señala un punto crítico: la pobreza de propuestas legislativas. Los diputados, dice, no presentan suficientes iniciativas, no explican en qué incidirán ni cómo representarán al electorado.

Ese vacío reduce el incentivo de la gente para cruzar el voto, porque muchos no encuentran opciones claras entre los candidatos.

Para él, el mayor avance democrático es tener una lista completa para evaluar, elegir a los mejores y ejercer un control ciudadano sobre quienes llegarán al hemiciclo.

De interés: Cardenal Rodríguez: ‘Votar en plancha es estar en complicidad con el mal’

Una herramienta estratégica para los partidos

Aunque Madrid alerta sobre las limitaciones democráticas, otros analistas ven el fenómeno desde una lógica estrictamente política.

Lester Ramírez lo explica así: el voto en plancha no es bueno ni malo, es una consecuencia del sistema de cociente electoral que obliga a los partidos a buscar fuerza colectiva.

“No es un problema de retroceso o independencia del votante”, señala. “Es una estrategia política que responde al diseño del sistema”.

Para él, el debate debería concentrarse en actualizar la Ley Electoral, que mezcla modelos distintos entre internas (voto directo) y generales (cociente), generando confusión y debilitando la transparencia del proceso.

Por qué los partidos apuestan por el voto en línea

El exmagistrado del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), Arístides Mejía, coincide en que el voto en plancha no vulnera la democracia.

Desde su óptica, los partidos piden un mandato categórico para asegurar gobernabilidad en el Congreso.

“Quieren más diputados para pasar los temas de su plan de gobierno”, afirma.Y recalca: el ciudadano mantiene su libertad. Si no está de acuerdo, puede votar cruzado sin ninguna limitación legal.

“La plancha solo beneficia al partido”

El exfiscal general Edmundo Orellana ofrece una mirada crítica que se alinea parcialmente con la de Kenneth Madrid.

Para él, el voto en plancha solo beneficia a la estructura partidaria, dejando fuera a candidatos valiosos que podrían contribuir al país.

“Los partidos crearon una dictadura sobre el votante”, denuncia. “Ellos saben que al votar en plancha no quedan todos; solo entran los primeros lugares”.

El problema, insiste, no es la libertad de marcar, sino la falta de información que impide un voto razonado.

Un arrastre inevitable: el peso de la figura presidencial

El exmagistrado del TSE, Denis Gómez recuerda que una resolución administrativa en 2017 volvió a impulsar la relevancia de la plancha.

Gómez explica un fenómeno conocido pero poco discutido: la figura presidencial arrastra a los diputados, especialmente en Cortés y Francisco Morazán.

Lo ideal, asegura, sería respetar las marcas individuales. Pero mientras no haya reformas legislativas, la responsabilidad cae sobre el ciudadano, que debe analizar su voto y decidir si fortalece un partido o evalúa nombre por nombre.

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Hacia un voto informado: la clave para elegir un Congreso mejor

Para la directora ejecutiva de Foprideh, Melissa Elvir, la sociedad hondureña tiene una oportunidad: ir más allá de la raya partidaria.

“Con un voto razonado ganaríamos todos”, afirma. Solo así Honduras tendría a los mejores diputados, a los más preparados, y no únicamente a quienes encabezan listas partidarias.

El marco legal es claro: el voto en plancha no es obligatorio. El ciudadano puede votar cruzado, individual o en línea. La decisión está en sus manos.

¿Qué debo votar el 30 de noviembre?

No existe receta única. Lo que sí existe es una pregunta esencial: ¿Quiero un Congreso uniforme o uno diverso? ¿Quiero fortalecer un partido o elegir a las mejores personas?

  • El voto en plancha fortalece a un partido.
  • Pero, el voto cruzado fortalece la representación democrática.
  • Y, el voto razonado fortalece al país.

Al final, más que una marca en la papeleta, es un acto de conciencia ciudadana.Un acto que puede abrir puertas al futuro… o mantenernos en el pasado.

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