La DPI recibe hasta tres denuncias semanales por carros robados y hasta tres diarias por motocicletas; más de 600 automotores se recuperaron en 2026.
Un carro desaparece de un estacionamiento y comienza una carrera contra el tiempo. Mientras su propietario denuncia el robo de vehículos y espera recuperarlo intacto, del otro lado puede ocurrir algo muy distinto: cambiar piezas, desarmarlo y convertir lo que hasta hace unas horas era un automóvil completo en mercancía para el mercado negro.
Ahí está una de las caras menos visibles del golpe, porque el delincuente que sorprende a un conductor o aprovecha un vehículo estacionado ve algo más que el interés de quedarse con el automotor.
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) advierte que estructuras criminales o personas dedicadas de manera organizada al robo de vehículos desmantelan y modifican sus piezas para comercializarlas posteriormente.
El vehículo, entonces, deja de valer únicamente por lo que cuesta completo, se convierte en un negocio por partes.
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Robo de vehículos por semana, motocicletas todos los días
Las denuncias muestran que el problema no se limita a hechos aislados, de acuerdo con el portavoz de la DPI, Juan Sabillón Maldonado, se reciben entre dos y tres reportes semanales por robo de carros.
Con las motocicletas, la frecuencia es mayor: entre dos y tres denuncias cada día. Eso significa que mientras transcurre una semana pueden denunciarse varios automóviles robados, pero las motocicletas se acumulan diariamente.
Los métodos tampoco son iguales, hay víctimas sorprendidas directamente por delincuentes que las despojan de sus vehículos.
Pero también hay propietarios que estacionan, se alejan y, cuando regresan, descubren que el automotor ya no está.
“Son situaciones que se reportan tanto como al momento que sorprenden a una persona los delincuentes y le quitan su vehículo, u otros que dejan estacionados en ciertos sectores y son robados también”, explicó Maldonado.
Dos escenarios diferentes que pueden conducir al mismo punto: un vehículo desaparecido y una víctima que no sabe qué ocurre.
Del vehículo completo a un negocio por piezas
Después del robo aparece otra parte de la cadena y según Maldonado, detrás de estos delitos hay estructuras criminales o personas que se dedican organizadamente al robo de automotores.
Una de las modalidades consiste en desmantelar los vehículos o modificar sus piezas para comercializarlas en el mercado negro.
Y allí cambia la lógica del delito, el objetivo no necesariamente sería mantener el carro completo.
Desarmarlo permite separar componentes que posteriormente pueden ser comercializados, incluso fuera del lugar donde ocurrió el robo.
La DPI señala que estas piezas terminar moviéndose fuera de la capital y en otros sectores urbanos, ampliando el circuito en el que puede terminar un automotor sustraído.
Así, encontrar el carro completo es una carrera contra quienes buscan transformarlo.
Más de 600 vehículos recuperados en 2026
La otra cifra ayuda a dimensionar la batalla por encontrar lo que desaparece, Maldonado aseguró que más de 600 vehículos se recuperaron entre enero y agosto de 2026.
La cifra incluye automóviles y motocicletas y, según el portavoz, las recuperaciones se producen constantemente.
Sin embargo, el volumen de denuncias revela que mientras unos automotores regresan a manos de sus propietarios, otros entran al circuito del robo de vehículos.
Y cada nueva denuncia activa una carrera en la que el tiempo es determinante: localizar el automotor antes de que lo trasladen, modificado o desarmado.

La vida antes que el carro
Para quien acaba de comprar un vehículo, todavía lo está pagando o depende de él para trabajar, verlo desaparecer provoca una reacción inmediata: perseguir al delincuente, enfrentarlo o intentar impedir el robo.
La recomendación policial es exactamente la contraria. Las autoridades llaman a mantener “la prudencia, la calma” y permitir que la Policía Nacional intervenga en la búsqueda y recuperación del automotor.
La razón es sencilla: ningún carro vale una vida.
Detrás del robo de vehículos no solamente hay una estadística de carros y motocicletas desaparecidos.
También hay un negocio capaz de convertir en mercancía aquello que le costó años conseguir a una familia.
El golpe ocurre en minutos, después comienza otra carrera: mientras el propietario espera una llamada diciendo que encontraron su vehículo, quienes viven de este delito intentan que deje de existir como carro y comience a valer por pedazos.
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