La llegada de polvo del Sahara inhibe la formación de lluvias en Honduras, extendiendo la canícula y elevando las temperaturas hasta 40 °C.
Una densa capa de polvo proveniente del desierto del Sahara mantiene bloqueada la formación de nubes de tormenta sobre el territorio hondureño. Este fenómeno atmosférico mantendrá temperaturas altamente sofocantes y condiciones secas a nivel nacional.
De acuerdo con la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Cenaos-Copeco), la masa de partículas saharianas frena de forma drástica el desarrollo de precipitaciones.
La condición atmosférica se extenderá durante las próximas semanas en la mayor parte del país.
Jefrey Flores, meteorólogo de turno de Cenaos, explicó que la presencia del polvo dificulta el desarrollo vertical de las nubes en la atmósfera. Esta barrera técnica minimiza las probabilidades de lluvias e intensifica el impacto del calor extremo.
Sensación térmica extrema y lluvias escasas
Como consecuencia del fenómeno, Cenaos prevé únicamente lloviznas débiles y aisladas en las zonas montañosas del oriente. En contraste, la zona sur de Honduras registrará registros térmicos críticos que alcanzarán hasta los 40 grados Celsius.
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Por su parte, el Distrito Central experimentará un ambiente caluroso con vientos rachados durante las horas de mayor radiación solar. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones ante el incremento sostenido del calor.
Canícula se mantendrá activa en agosto
El monitoreo de los especialistas ratifica que la canícula, conocida como el “veranillo”, prolongará su vigencia más de lo previsto. El periodo seco de medio verano afectará de manera directa las actividades cotidianas y del campo.
Desde la entidad meteorológica confirmaron que las condiciones de baja humedad se conservarán a lo largo de casi todo el mes de agosto. Esta extensión agrava el panorama hídrico en diversas regiones de la nación.

Monitoreo de bajas presiones en el Pacífico
En el ámbito internacional, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos vigila dos áreas de baja presión en el Océano Pacífico. Ambos sistemas presentan actualmente una probabilidad de desarrollo ciclónico de apenas un 30% a siete días.
Entretanto, la cuenca del Atlántico, el Mar Caribe y el Golfo de México permanecen estables y sin perturbaciones. La entidad descarta cualquier amenaza ciclónica directa o indirecta para la región caribeña en el corto plazo.
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