
Con archivos de la DEA, escuchas telefónicas y testimonios de Los Cachiros, la Fiscalía de Nueva York construyó el caso que hundió a Midence Oquelí.
El caso de Midence Oquelí Martínez Turcios comenzó a tomar forma mucho antes de su captura. Desde 2018, los fiscales del Distrito Sur de Nueva York reunían documentos, comunicaciones y declaraciones que lo señalaron como uno de los aliados políticos de la estructura criminal de Los Cachiros, una organización hondureña vinculada al tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.
Para 2023, cuando el expediente se presentó formalmente, la Fiscalía ya había reunido un conjunto de pruebas “voluminosas”: casi 100 mil páginas de citaciones en redes sociales e iCloud, más de 50 mil páginas de archivos de la DEA, 3 mil registros bancarios y 2 mil expedientes judiciales de procesos relacionados con la misma red criminal.
A esto se sumaron miles de grabaciones telefónicas y llamadas desde prisión, escuchas interceptadas y extracciones de celulares.
Esas evidencias, dice la Fiscalía, documentan las conexiones entre el exdiputado y figuras clave del narcotráfico en el norte de Honduras.
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Midence y los pactos con Los Cachiros
Entre los elementos más contundentes se encuentran los testimonios de Devis Leonel y Javier Rivera Maradiaga, líderes de Los Cachiros y hoy testigos cooperantes de la DEA.
Ambos relataron bajo juramento cómo, durante los años de influencia política de Midence Oquelí, se pactaron alianzas con fines de protección e impunidad.
Según los fiscales, el exdiputado ofrecía favores políticos y acceso institucional a cambio de aportes económicos para campañas, y mantenía comunicación constante con operadores logísticos del narcotráfico.
Las grabaciones de llamadas y los archivos digitales incautados revelaron contactos, reuniones y negociaciones que, de acuerdo con los investigadores, apuntan a un patrón de colaboración entre poder político y crimen organizado.
Escuchas, archivos y rastros financieros
La Fiscalía detalló que las escuchas telefónicas y los registros bancarios permitieron trazar el flujo del dinero ilícito: depósitos, transferencias y pagos realizados a través de intermediarios.
Los registros electrónicos extraídos de iCloud reforzaron la narrativa del caso, evidenciaron conversaciones sobre acuerdos y favores a miembros de la estructura criminal.
Cada evidencia se conectó con otras piezas del rompecabezas: testimonios, documentos y llamadas.
Así se estableció una red coherente que mostró cómo el político liberal facilitó el transporte y lavado de dinero del narcotráfico en Honduras.
Midence Oquelí: un caso que simboliza la narcopolítica
Para la Fiscalía, Midence Oquelí no fue un actor menor, sino una pieza útil dentro del engranaje político que dio cobertura a estructuras criminales.
Las pruebas reunidas no solo exponen los movimientos del exdiputado, sino también la forma en que el poder político se utilizó para blindar el narcotráfico en Honduras.
Ese fue un patrón que se repite en varios casos que pasaron por la misma corte, entre ellos el de Fredy Nájera.
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A dos días de la sentencia de exdiputado hondureño en EE. UU.
Este jueves 6 de noviembre, el juez Lewis A. Kaplan dictará sentencia contra Midence Oquelí Martínez Turcios.
La Fiscalía pidió una condena severa basándose en la magnitud de las pruebas recolectadas.
Son: archivos, llamadas y pactos que documentan una relación directa entre la política y el crimen.
A dos días del fallo, el expediente se erige como uno de los más sólidos que enfrentó un político hondureño en Estados Unidos.
Y, aunque el veredicto aún no se ha leído, la historia parece ya escrita: las pruebas sellaron su destino.