
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez instó a los hondureños a votar con conciencia y edificar la nación sobre la justicia, el amor y verdad.
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez elevó un mensaje contundente este domingo durante su homilía, al advertir que Honduras vive momentos en los que “quién sabe qué teatro nos espera en las próximas dos semanas”.
Sus palabras resonaron como un llamado a la serenidad, la reflexión y la honestidad en medio del clima político previo a las elecciones.
“Cada persona debe pedir al Espíritu Santo el don del discernimiento para votar en conciencia. Ese don se recibe en la oración, no en los gritos ni en los insultos de propagandas que ya fastidian”, expresó el religioso.
Rodríguez pidió dejar atrás “las maniobras torcidas, aunque estén disfrazadas de ley”, recordando que “el pueblo ya está cansado” de los engaños políticos.
“Mire cada cual cómo construye”: la reflexión de San Pablo
Inspirado en la segunda lectura de San Pablo, el cardenal cuestionó: “¿Cómo estoy construyendo mi vida, mi presente, mi futuro? ¿Cómo edifico mi familia y mi país?”.
Pidió a cada hondureño examinar la forma en que está edificando la nación, asegurando que “la paz se edifica sobre la justicia, y la justicia no se tuerce ni se manipula”.
Rodríguez alertó sobre los peligros de promover el miedo o el fraude en el proceso electoral: “En la familia y en la escuela se nos educó para evitar decir malas palabras. Una mala palabra que no hay que ni pensar ni repetir es fraude. Quien la usa, cualquiera que sea su propósito, está actuando mal, sembrando angustia, miedo y división”.
El prelado fue enfático al recordar que “las armas de la justicia son el amor y la verdad. El que miente edifica sobre arena y no sobre la roca que es Cristo, y lo edificado sobre arena tarde o temprano se derrumba”.
“Las modernas cuevas de ladrones”: crítica al mal uso del poder
En otro momento de su mensaje, el cardenal Rodríguez hizo alusión al pasaje evangélico en el que Jesús expulsa a los mercaderes del templo.
“Debemos expulsar con el látigo de la verdad a los mercaderes que están pensando utilizar fondos ajenos para comprar votos. Eso es un delito y una ofensa a la dignidad del pobre”, advirtió.
“Qué vergüenza escuchar en los medios de comunicación el latrocinio al presupuesto del Estado, en las modernas cuevas de ladrones, llámense como se llamen”, denunció con firmeza.
“La palabra de Dios sigue siendo un látigo que azota el mal y busca transformar los corazones”, agregó, instando a los hondureños a orar con confianza y construir en el amor, dedicándose completamente a servir al país con honestidad y fe.
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Reflexión espiritual y sentido de la dedicación
En el marco de la celebración litúrgica por la dedicación de la Basílica de Letrán, el cardenal recordó que esta solemnidad no celebra un edificio, sino la unidad de la Iglesia universal.
“La Basílica es símbolo del amor y de la comunión de todas las iglesias del mundo”, explicó.
“El verbo dedicare (latín) significa darse completamente al servicio de los cristianos. Esa es la verdadera dedicación: entregarse al amor y a la misión que Jesús confió a su Iglesia”, añadió Rodríguez.
El religioso también reflexionó sobre la imagen del río de gracia descrito por el profeta: “Es un río que brota del templo, inagotable como el amor de Dios. La Iglesia es la casa donde se reúne la familia y los hermanos, la mesa común, la casa de oración. Cada uno está llamado a ser piedra viva para la edificación, no para destruir, sino para construir”.
“Construyamos en la verdad y la libertad”
Rodríguez concluyó su homilía con un mensaje de esperanza y compromiso:“No temamos. Vivamos en la paz de Dios y construyamos en la verdad, en la justicia, en el amor y en la libertad.”
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