16 balazos silenciaron a una líder sindical

La dirigente sindical viajaba hacia El Progreso hace 18 años, cuando la interceptaron hombres armados. El ataque dejó tres muertos.

La noche del 24 de abril de 2008, Rosa Altagracia Fuentes viajaba por la carretera entre San Pedro Sula y El Progreso con planes relacionados con la celebración del Día del Trabajador, pero nunca llegó a su destino.

A pocos kilómetros de El Progreso, en las cercanías del puente La Marimba, un grupo de hombres armados le tendió una emboscada.

Los atacantes dispararon decenas de veces contra el vehículo en el que se transportaba junto a la líder sindical Virginia García de Sánchez y el conductor Juan Bautista Gálvez, los tres murieron en el lugar.

Las autoridades concluyeron desde el inicio que no se trató de un asalto, el dinero permaneció dentro del automóvil.

Las pertenencias de las víctimas tampoco las tocaron, todo apuntó a una ejecución planificada.

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Altagracia Fuentes y le emboscada en el puente La Marimba

El ataque ocurrió entre las 11:50 de la noche y la medianoche, según los reportes oficiales, unos seis hombres vestidos de negro, con los rostros cubiertos por pasamontañas, se movilizaron en una camioneta.

Al alcanzar el vehículo de las víctimas, abrieron fuego de manera indiscriminada y Altagracia Fuentes recibió 16 impactos de bala.

En la escena quedaron esparcidos 56 casquillos de armas de distinto calibre, entre ellos pistolas nueve milímetros y fusiles AK-47 y R-15.

La magnitud del ataque dejó pocas dudas entre los investigadores: quienes dispararon sabían exactamente a quién buscaban.

el ataque

El dinero quedó intacto

Uno de los elementos que más llamó la atención de las autoridades fue lo que encontraron dentro del vehículo.

Los agentes recuperaron 58 mil lempiras y mil dólares en efectivo. El dinero, según las investigaciones, se utilizaría para pagar camisetas y calcomanías destinadas a actividades relacionadas con el Día Internacional del Trabajador.

No robaron nada y tampoco desaparecieron las carteras ni los objetos personales de las víctimas.

Por esa razón, la Policía descartó rápidamente el robo como móvil del crimen y orientó la investigación hacia una acción ejecutada con objetivos específicos.

Los disparos no terminaron con la emboscada

Tras asesinar a los ocupantes del automóvil, los atacantes todavía protagonizaron otro episodio de violencia.

De acuerdo con los informes policiales, hicieron señales a un vehículo que circulaba por la zona para que continuara avanzando y cuando estuvo cerca, también abrieron fuego.

Tres personas resultaron heridas, esa acción reforzó la teoría de que el grupo armado pretendía controlar completamente el área durante los minutos posteriores al atentado.

Altagracia Fuentes

La condena de uno de los implicados

Años después, uno de los responsables fue llevado ante la justicia y el Tribunal de Sentencia lo condenó a 317 años de prisión.

Sergio Misael Murillo Jiménez, lo señaló el Ministerio Público como integrante de la Pandilla 18 y participante en una serie de delitos violentos.

Entre los hechos atribuidos a Murillo figura el asesinato de Rosa Altagracia Fuentes, además de homicidios agravados, robos de vehículos, asociación ilícita y varios intentos de homicidio.

La Fiscalía sostuvo durante el juicio que Murillo formó parte de una estructura criminal involucrada en múltiples acciones armadas en la zona norte del país.

Un crimen que sigue en la memoria

Han pasado 18 años desde aquella noche en la carretera, pero la emboscada contra Rosa Altagracia Fuentes ocupa un lugar en la memoria del movimiento sindical hondureño.

Los casquillos quedaron atrás, también los vehículos y las investigaciones. Lo que permanece es el recuerdo de una dirigente que iba a preparar actividades para los trabajadores del país.

Pero, encontró la muerte en una carretera oscura, donde los asesinos no buscaban dinero ni pertenencias: buscaban a Altagracia Fuentes.

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