heroicos caninos que guiaron el rescate en Loarque

Entrenados para detectar personas bajo escombros, los dos perros de la PMOP marcaron los puntos que guiaron a los rescatistas.

Togo y Mago fueron parte silenciosa de una operación que terminó marcando el destino del rescate.

Mientras decenas de rescatistas removían toneladas de tierra y concreto tras el derrumbe en unas bodegas de Loarque, los dos perros recorrían los escombros siguiendo un rastro que ningún equipo podía detectar a simple vista.

No llevan casco, no hablan por radio ni dan órdenes, su herramienta es el olfato, y gracias a él señalaron los puntos donde debían concentrarse las labores de búsqueda.

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Togo y Mago: el olfato que encontró lo que nadie veía

Durante más de 38 horas ininterrumpidas, los binomios caninos especializados del Primer Batallón Canino de la Policía Militar del Orden Público permanecieron en la zona del derrumbe ocurrido en unas bodegas del Anillo Periférico, a la altura de la colonia Loarque.

Los perros trabajaron junto a sus guías y a equipos del Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas y otras instituciones de primera respuesta que participaron en la compleja operación.

Togo, un Pastor Belga Malinois, y Mago, un Labrador, fueron entrenados específicamente para detectar personas sepultadas bajo estructuras colapsadas.

Su misión consistía en recorrer cuidadosamente el terreno, identificar olores humanos y marcar con precisión los lugares donde los rescatistas debían concentrar los esfuerzos.

Togo
Togo está entrenado entrenados en la búsqueda y rescate de personas sepultadas con vida bajo escombros. Foto: PMOP.

El trabajo que aceleró el rescate

Las autoridades del Cuerpo de Bomberos reconocieron que las señales emitidas por ambos caninos fueron determinantes para orientar las excavaciones.

En un escenario donde cada metro removido implicó horas de trabajo y el riesgo de nuevos deslizamientos, la capacidad de Togo y Mago permitió reducir áreas de búsqueda y dirigir con mayor precisión las labores de rescate.

Cada marcación realizada por los perros la verificaron los equipos especializados antes de continuar removiendo toneladas de escombros.

Mago
Mago, recorrió durante más de 38 horas la zona del derrumbe en Loarque, donde ayudó a señalar los puntos clave para localizar a las víctimas. Foto: PMOP.

Una misión que terminó con el hallazgo de Karen Girón

La noche del miércoles 24 de junio de 2026, los equipos de emergencia localizaron el cuerpo de Karen Girón, la tercera víctima mortal del derrumbe.

Aunque el desenlace fue doloroso, la participación de los binomios caninos demostró la importancia de estas unidades especializadas en emergencias donde el tiempo, el terreno y la incertidumbre juegan en contra de los rescatistas.

No era la primera vez que Togo y Mago enfrentaron una tragedia de esta magnitud. Ambos participaron en operaciones similares durante la emergencia registrada en la colonia Villa Nueva en Tegucigalpa, donde también colaboraron en la localización de personas entre estructuras colapsadas.

rescate
Con su olfato como única guía, Mago se convirtió en uno de los protagonistas silenciosos del rescate en Loarque. Foto: PMOP.

Entrenados para encontrar esperanza

Detrás de cada búsqueda existe un proceso de entrenamiento que toma meses e incluso años.

Los perros aprenden a identificar el olor humano entre tierra, concreto, madera, hierro y otros materiales, manteniendo la concentración aun en escenarios caóticos.

Su trabajo siempre depende de un binomio inseparable: el guía interpreta cada movimiento, cada cambio de comportamiento y cada señal que el animal realiza sobre el terreno.

En Loarque, ese entrenamiento demostró por qué estos equipos son una de las herramientas más valiosas en operaciones de búsqueda y rescate.

El olfato de Togo y Mago son una de las pocas esperanzas para encontrar a quienes permanecen bajo los escombros.

Su labor no cambia el desenlace de todas las historias, pero sí permite que muchas familias obtengan una respuesta que parecía imposible.

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